Esteban Lazo: “Siro, olvídate de las 14 carreras… ¡Apenas dos hits compadre! Ay Fidel, ¿por qué te nos fuiste Fidel?”

Cuando en mi redacción se supo que el Vice Presidente cubano Esteban Lazo Hernández no había ido a recibir en el aeropuerto José Martí al equipo cubano de béisbol que tan dignamente nos representó en este Clásico Mundial 2017, muchos nos preguntamos ¿por qué?

Mi jefe incluso se cuestionó:

“¿Por qué Siro, mandaron al Gallego tan viejito, y no fue Lazo?”

“Jefe, será por eso de que ojos que no ven corazón que no siente”, fue mi respuesta.

“Es que él los abanderó en la despedida, debió recibirlos”, murmuró mi jefe.

Minutos después ya estaba yo camino a la oficina de Lazo para averiguar.

¿Y si estaba enfermo? ¡Dios quiera que no! Cómo quedan reuniones y colectivos laborales a los cuales incentivar con charlas educativas. Ese tipo es Lazo. Y lo necesitamos.

En cuanto me vió, a mí se abalanzó y con voz temblorosa entrecortada me dijo:

“Siro, pensé que no viviría para ver esto. Prefiero meterme debajo de una piedra. ¡Quanta vergogna compadre!”

Y echó pucheros

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Osmani García: “Siro, yo la pregunta que me hago es: ¿Por qué Ninuska no se quedó y tumbó ella a Fidel?

Heme aquí, de nuevo en Miami. ¿Quién lo iba a decir? No vine como Raiko Martin, ni Ángel Luis a cubrir el Worl Baseball Clasic porque como bien diría René Pedrosa periodista del 41, ¿qué sé yo de pelota? ¡Nada! Lo mío es otra cosa, y por eso es que me llaman, y me conocen, y mi jefe (re)conoce mi trabajo al borde de la polémica. Y por eso voy, y me muevo, aquí o allá. Como alguien dijo una vez: “el deber de un periodista no es estar donde se vive mejor, sino donde es más necesario.”

Yo no voy a “la escena del crimen” cuando ya todo está evacuado. Yo no me mido la lengua a la hora de hacerle una pregunta a un político, ni me oculto cuando suenan los tiros….bueno a decir verdad, esa violencia que yo he visto en otras latitudes no se ve en Cuba, pero pelota no sé mucho, aunque mi amigo Jorge Ebro me está enseñando.

Ahora que menciono a Ebro me he acordado que tengo que mandarle el W-2. ¡Y cómo vienen este año Jorgito! ¡El IRS viene que corta!

En fín, llegué ayer a Miami, a cubrir el Carnaval de hoy en la Calle 8, y… ¡qué clase de Carnaval me he encontrado! Mi amigo Osmani Garcia, una de las personas que más he entrevistado en mi larga y exitosa carrera como entrevistador de las estrellas, fajao a pecho limpio, como el Rajá del cuento del Antílope Doradao.

¡Miami es mía, mía. mía! ¡Yo soy Miami!, vociferaba Osmani desde el piso 30 del Quantum y yo, que venía por el Palmeto y la 25 lo escuché cuando dijo:

¡Ustedes son una pila de pencos!

Justo ahí no pude contenerme y lo llamé, y le dije: “Osmani, borra esos vídeos“, y me contestó: “Tú lo que tienes que hacer es echar pa´ ca que la cosa está mala; peor que cuando Sevcec.”

Así que me monté esta mañana en el 836 rumbo este, que por suerte es domingo, porque de Lunes a Viernes no hay quien se monte a las 9am en el Dolphin Expressway para ir hacia la playa. Luego cogí la 395 y llegué. Sigue leyendo

Nieto de Raúl: “Siro, cuando yo siento el reggaetón es una cosa que no está en mí. Como diría Carilda: “Me desordeno amor, me desordeno.”

Luego que esta mañana comenzara a circular en la web una noticia que aseguraba que Raúl Guillermo Rodríguez Castro se había dislocado una cadera bailando el domingo en la matiné del Johnny, fui prácticamente sacado de la cama y envíado de urgencia al Comité Central a confirmar la veracidad de la noticia, y entrevistar a Raúl Guillermo si era posible. Por suerte, en esta ocasión al llegar al edificio del CC no hubo más problemas con mi nombre. Incluso, da la casualidad que estaba en la garita el mismo custodio de la vez en que fui a entrevistar a Ramón Machado Ventura.

Pasa Siro, pasa; ya tú eres como de la familia,” me dijo el hombre. En ese instante me vino a la mente Silvio Rodríguez y su tema “Ojalá”.

A decir verdad, me temía que tal engendro noticioso que circuló la noticia dijera mentiras, siquiera verdades, pero debo confesarlo: ¡me dio una alegría del carajo encontrarme con alguien al que prácticamente vi nacer!

No digo que “lo cargué en mis brazos” porque sería faltar a la verdad, pero sí que lo recuerdo bien chico, jugando a las bolas y a los escondíos; al burrito 21 y a la quimbumbia ¡Ah, y a los policías! ¡Qué tiempos aquellos! Hoy los fiñes juegan con un puto tablet…

También recuerdo, que Raúl Guillermo desde pequeño era una fiera bailando. En la primaria, en el Círculo de Interés “Amiguitos de Lecuona”, en la Escuela al campo… ¡pa´qué hablar de eso! No miento: era, es, una estrella bailando.

En fin, que me agradó verlo de pie, como el caguairán. Sigue leyendo

Ariel Pestano: “Siro, la culpa es de los hackers rusos.”

¿¡Quién me iba a decir a mí que yo estaría hoy en Santa Clara!? Pero la vida es del cará…

Esperaba yo, como siempre ahí en 100 y Boyeros un botero que me llevara hasta el Parque de la Fraternidad, cuando recibí una llamada de mi jefe, diciéndome – u ordenándome, lo que pasa es que él es de hablar suave y yo confundo las cosas – que me quedara en la Terminal de Ómnibus y cogiera una máquina para Santa Clara urgentemente.

Jefe, que no tengo yo encima tantos CUC“, le dije.

No importa“, me contestó; “coge la máquina, y dale directo para el Parque Vidal en Santa Clara que ahí te está esperando Ariel Pestano. Él va a pagar ese viaje. ¡Dale, apresúrate que la gente de El Nuevo Herald anda al acecho de la noticia! Ah, pasa por una farmacia primero, y cómprale anfitina, que en Santa Clara no hay.”

Así que sin pensarlo dos veces, porque a los yankis hay que darles duro,  y con ganas inmensas de poder al fin, conocer la gran cría de gallos de mi amigo de la infancia, me bajé frente a la Polivalente de Plaza, y en cuatro horas tenía delante de mí al mejor catcher que ha parido la pelota cubana: el mítico Ariel Pestano.

Lo primero fue saludarnos efusivamente, pues no nos veíamos desde que El Arcoiris tenía todos sus restaurantes funcionando. ¡Había pasado tanto tiempo! ¡Tanto yerbazal inunda hoy al Arcoiris que al hablar de eso hasta una lágrima rodó por mi mejilla.

Siro, estás llorando“, me dijo Pestano y yo le contesté: “No es nada, ha sido el viento,” y me enjuagué la lágrima. Sigue leyendo

Fernando Ravsberg: “Siro, el del pullover rojo traía un hambre… y sed, también tenía sed.”

Luego de dos semanas de intenso debate en las redes sociales con respecto al tema de “Los periodistas imprescindibles”, andaba yo buscando todavía los likes de aquella publicación – sobre todo a quienes lo dieron y ahora no aparecen – cuando el que apareció fue mi jefe y con cara turbada me dijo que tendría que volver a mi viejo oficio de entrevistador.

<<Siro, ha salido de la clandestinidad un agente encubierto de La Pupila; ¿todavía tienes el contacto con el editor de ese Blog?>> me preguntó y al conocer mi respuesta, y de los lazos indisolubles que me unen a Iroel Sánchez me apuró entonces.

<<Pues ve para su casa, que están festejando.>>

“Jefe, ¡Cuba no ganó la Serie del Caribe!, ¿Festejando qué están?”, pregunté

No sé, supongo que un éxito; nadie festeja una derrota. Dale ve, no demores,” me ordenó.

Así que otra vez me aparecí yo en ese lugar… pero por más que toqué en la puerta nunca me abrieron. Y eso que se sentía al Chacal dentro.

Justo en ese momento recibi una llamada de Fernando Ravsberg. Me invitaba a una comidita en el patio de su casa.

Fernan, no puedo“, le dije.

“Ven hombre, mira que voy a hacer un asado con tilapia de potrero. “La roja”, la que a ti te gusta.”

Fernan, es que tú te reúnes con cada elementos” argumenté para hacerme el importante.

Pero bueno, a tanta insistencia – uno no puede negarse así como así a comer un asado uruguayo – decidí ir.

Para no llegar con las manos vacías compré un doce de Heineken, y tras dos horas de camino, entre botellas y almendrones llegué a la casa de mi amigo Fernando Ravsberg.

Siro Cuartel: (tocando a la puerta) Fernan, ábreme… dale que yo sé que estás ahí. Desde aquí afuera siento la música.

Fernando Ravsberg: ¿Quién es?

SC: Soy yo. Siro

FR: (abriendo la puerta) Coño compadre, al fin llegas.

SC: El transporte Fernan, el transporte. Pero no importa llegar tarde, si no llegar. Oye ¿qué escuchas? ¿Yomil y el Dany?

FR: No chico, Los Redonditos de Ricota. Música argentina. Pasa, pasa, acomódate aquí en la sala, que tengo visita allá atrás.

SC: Mira, esta vez no vine con las manos vacías. Traje cerveza.

FR: Coño Siro, pero lo hubieras dicho antes. Pasa, pasa para el patio, pasa rápido que no quiero pegaos. ¿Cerveza Presidente?

SC: No, Heineken. Holandesa, muy bue….

FR: Coño Siro, ¿tú me quieres joder? Saca, saca esa Heineken de mi casa. ¿Cómo que de Holanda? Siro, ¿tú no sabes que Holanda pertenece a la OTAN? ¡¿Cómo tú vas a traer cerveza holandesa?!

SC: Bueno yo… ¿la boto?

FR: ¡Vas a botar, ni vas a botar! Lo que tenías es que haberla traído envuelta compadre,… o haber traído Corona que es mexicana. Pero bueno, pensándolo bien, si Alemania pertenece a la OTAN también, e Iroel estuvo hace poco en Alemania y seguro que tomó cerveza alemana… ¡venga esa Heineken!

SC: Fernan, cuando uno tiene claros sus principios, ¿qué importa lo que uno come o toma? Lo importante es lo que se lleva dentro, en el pecho y en la mente. Vaya, digo yo.

FR: Tienes razón compadre… disculpa. Es que esto de las fiestas… mira, la última que tuve aquí en la casa, con unos amigos, no fue del todo feliz. Disculpa, es que ando turbado.

SC: Y… ¿qué fiesta fue esa?

FR: Una comidita que hice. Unos chorizos parrilleros, ¡cubanos, pero la receta “de afuera”. Pero no me hagas recordar ese suceso. Ha sido tan triste.

SC: ¡Cuéntame! ¿Cuándo fue?

FR: Un domingo… aquí, con mi esposa, Harold, tú lo conoces; Ida, la italiana y su marido; Paquito, que vino después; otro amigo, y otro amigo de Harold, un tal Javier…

SC: ¿Amigo de Harold? ¿Cuál? No me digas que uno de esos que dan like en Facebook, y luego se esconden cuando se forma “la candelá”

FR: No sé si este… ¡da igual! lo que sí puedo decirte coño, es que ¡a mala hora lo invitaron! Mira, es este, el de esta foto. ¡Si hasta lo circulé en negro!

16651815_10211978655801015_419216920_nSC: ¿El del pullover rojo?

FR: Ekelekuá, el que está a la izquierda.

SC: ¿El de la izquierda? Pero… ¿eso es una camisa o un pullover?

FR: Da igual. Ese mismo. Siro, ¡qué hambre traía ese hombre! Yo sirviendo, tú sabes, y el hombre pidiendo: <<Tócame Fernando, ¡tócame!>>, decía. Vaya, que le diera jama, que le sirviera.

SC: ¿Y tú lo tocaste? Digo, le serviste.

FR: Parece que no fue suficiente…Coño Siro, que estamos en Cuba ¿no? Había que distribuir.

SC: Sí, claro. 

FR: Ha sido tan triste… Ahora anda diciendo que “no lo toqué” Y que lo que le di fue salchicha. Después que acabó con la quinta y con los mangos. ¡Por poco revienta de la hartada que se dió! Se comió los chorizos que le tocaban a él y más que eso. No me hagas recordar… coño, ¡el pobre Paquito! 

SC: ¿Qué pasó con Paquito?

FR: Paquito venía de una de esas REUNIONES interminables del PCC, y traía un hambreeeee. Yo había asignado 2 chorizos rioplatenses per cápita, al mas estilo de distribución socialista, con su correspondiente cucharada de salsa chimichurri, y el tal Javier, en un descuido ¡le cogió el chorizo a Paquito! O sea, se los comió. Y Harold, imagínate, apenado. <<Es que el hombre tiene hambre>>, me dijo para justificarlo. Y luego, como se veía sudoroso me dijo: “Dale agua, que también tiene sed.”

SC: De madre…e Ida esa ¿es la italiana?

FR: Ella misma. La pobre… qué pena con ella. Cuando vió esa escena… dice que nunca había visto “mangiar” tanto a alguien desde la “dopoguerra.”

SC: Oye… ¡y mira que se pasó hambre en Italia en “la dopoguerra”!

FR: Me dijo: <<Fernando, Io mangiavo tutto. A casa mia si mangiaba come pazzi, ma non cosí tanto! Questo sembra pazzesco. Non si capisce nulla.>>

SC: Ecco… nadie comprende nada. Oye, ¿y se quedó sin chorizo Ida?

FR: ¿Quedarse sin chorizo Ida? Para nada. Oye Siro, ¡esa italiana es una fiera! Imagínate, que vio el tenedor del muchacho cerquita del plato del marido de ella, y le dijo “Piano ragazzo, piano, ¡non mi conosci!” Y le puso una cara… que si el muchacho le toca el chorizo a su marido, ahí mismo se forma. 

SC: El  pobre, traía hambre.

FR: Después andaba velándole el plato de chorizo al amigo de Paquito. 

SC: ¡Porca miseria!

FR: Miseria nada, que había para todo el mundo. Lo que ese muchacho es un glotón. Mira, mira la foto, si tiene la cara redonda.

SC: Yo más bien se la veo cuadrada.

FR: ¿No será “un cuadrado” de esos que dice mi amigo Silvio? ¿O un cuadro? Mira Siro, sinceramente, ya de mirarlo me da mala pinta.

SC: Ese es el pullover; pero sí, mirándolo bien, más que un rostro cuadrado, tiene un rostro compungido.

FR: Debía estar tragando o masticando en ese instante. Yo creo que ahí se había acabado el vino.

SC: Seguro estaba tragando en seco.

FR: ¡Culpa suya! ¡Si él fue el que se tomó todo el vino! Con la escusa que no tomaba mate. Y Harold justificándolo. <<Fernan, es que tiene sed>>, me decía.

SC: Fernan, es que tú te reúnes con cada elementos. Pero nada, seguro la pasaron bien. Tomaron mate, jugaron dominó…

FR: En eso sí era bueno el muchacho. ¡Se viraba con cada fichas! 

SC: ¿La bajita siempre?

FR: ¡Pa qué hablar de eso! Y ahora pa colmo… Coño Siro, que no quiero recordar, pero… este hombre… ¡Mira que decir que “no lo toqué!” Él, que estuvo en mi casa, que se metió en mi casa. Y ahora anda diciendo esas cosas.

SC: Lo trajeron… como el Caballo de Troya.

FR: ¡Un Judas, Siro! ¡Un Judas! ¡Con tantas veces que leí la Ilíada! ¡La Biblia! Y pasarme eso a mí. Menos mal que ese día no saqué la carnita que tenía en el frío. Si no todavía estuviera yo en 100 y Aldabó.

SC: Es que tú te reúnes con cada elementos Fernando… con cada elementos. No sé, con ese pullover…que se ve feo hombre.

FR: Me dió lástima… lo ví así, con tanta falta de cariño.

SC: De caldero diría yo.

FR: Traía tanta hambre… y sed.

 

Rolando Acebal: “La sanción no fue por el tinte, sino por el bijol.”

Luego de darse a conocer por la prensa nacional e incluso internacional que al boxeador pinareño Lázaro Álvarez, bronce olímpico en la cita estival de Río de Janeiro 2016, lo habían sancionado a estar 6 meses fuera de toda competición, mi jefe me envió a cubrir la noticia “directamente desde la fuente”.

Lamentablemente, el carro que me asignan para estas funciones ya había gastado la cuota de gasolina del mes; una cuota que, como uds saben, fue reducida al 50%. Así que ayer 29 de diciembre tuve que irme “en botella” y en ómnibus hasta El Wajay.

En realidad iba con pocas esperanzas de encontrar “algo” o peor, “alguien” dispuesto a hablar, luego de que ni siquiera a mi amigo Randy Alonso le respondieran desde la Comisión Nacional de Boxeo su artículo en Cubadebate; y que tampoco hayan devuelto la llamada que se hizo desde la redacción de Cubadebate pidiendo esclarecer los hechos.

Pero he de reconocer que yo tengo un prestigio,… he viajado y entrevistado estrellas en los más recónditos parajes; así que nada más que hice llegar, me atendieron. ¡Cuál no sería mi sorpresa al ver con la rápidez que vino el mismísimo Rolando Acebal a aclarar lo sucedido con Álvarez… ¡mi amigo Acebal!  ¡Cuántas veces compartimos pergas de cerveza en los carnavales de Guantánamo! Vaya, que uno tiene a veces hasta más suerte o amigos que el mismísimo Amaury. Sigue leyendo

Haila María Mompié: “Ese Nelson Rubio quiere coger conmigo el Emmy que no pudo coger con Pedro Castillo.”

Después de dos días infructuosos tratando de lograr que Yusnaby Pérez me recibiera en la ciudad de Miami, tuve que regresar a la Habana.

¡Qué jodedera! Lo más que pude conseguir de ese muchacho es ver si la semana que viene puede recibirme.

Delante de mi se negó, repetidas veces, a dejarse entrevistar. Incluso, le propuse que él me entrevistara a mi. Tampoco quiso. Solo daba excusas… y yo, debo decirlo: no estoy acostumbrado a que me rechacen.

Él preocupado “por mi identidad”…. ¡di tú! ¡Qué cosas! con la cantidad de caretas que hay en ese Miami. Donde quiera: en un Walmart, en un Family Dollar, en un canal de televisión.

En fín, regresé a Cuba y apenas se abrió la puerta del avión, me entró a mi celular un mensaje que decía:

“Siro ven, te necesito. Me quieren joder. Tu ovejita.”

Y firmado: Hayla María Mompié.

Así que, luego de ser despojado muy justicieramente de todo el exceso de equipaje por los queridos compañeros de la Aduana General de la República, enfilé por todo Boyeros, luego 26, hice una izquierda en 23, subí luego a 25 y ahí, justo antes de llegar al Puente de Almendares, ya oía sus gritos desde la calle.

Carlitos Varela, quien vive cerquita, me hacía señas desde su balcón como si quisiera saltar de él. Vaya, que eran unos gritos bien cubanos.

Dejé a Carlitos, subí, toqué en el apartamento de Hayla; me abrió la puerta y me hizo señas para que pasara.

Debo ser sincero… ¡jamás la había visto tan molesta!

<< ¡Pero qué cosa más grande tú!>>, decía por teléfono.

<<Pero… ¿quién es esa mujer? ¿De Candelaria? ¿Pinareña? Pero Edith…sí, sí, ya está aquí (me hizo una mueca y me tiro un semibeso) tú sabes que él es lo máximo. Sí, yo sé que él fue quien te salvó cuando lo de David Calzado. Ay Edith…. ¡estoy tan arrebatada!>>

Así estuvo Hayla conversando como cinco minutos más en los cuales, por supuesto, como una auténtica cubanaza, no faltó su(s) mala(s) palabra(s). Finalmente se me sentó al lado, me abrazó y me dijo:

“¡Siro, ayúdame! ¡Tú eres mi única esperanza!” Sigue leyendo

Plácido Domingo: “Siro, tuve que cancelar mi concierto en la Habana; querían que viajara con Cubana de Aviación”

Nunca imaginé que la entrevista que le realicé a Isabel Pantoja en las escasas horas que la Doña estuvo en Cuba, me abriría tantas puertas.

¿Quién iba a pensar que una entrevista apurada, casi que “por los moños” (literalmente) me iba a propiciar un viaje a Madrid?

A la capital española llegué invitado por el Instituto Cubano de la Música como parte de una comitiva cultural que supuestamente acompañaría al tenor Plácido Domingo en su viaje a Cuba. Y digo “supuestamente acompañaría” porque este acaba de hacer público la cancelación de su viaje.

Y a pesar de que no tenía entre planes entrevistarlo – ya que no viajaba representando a mi agencia de prensa, DDR, y me “recomendaron” no entrevistar a nadie – una foto mía, enviada por Isabel Pantoja a Plácido, y mi nombre, permitieron que este humilde entrevistador cubano, sostuviera un diálogo Franc… quiero decir, sincero y ameno, con quien es el último de los grandes tenores.

La recepcionista me avisó que “tenía una visita MUY IMPORTANTE en el Lobby del Hotel, y yo, lo confieso, esperaba a Lionel Messi, Cristiano Ronaldo,… a to reventar, Iker Casillas, pero de pronto, encontrarme con Plácido Domingo…. sencillamente es algo que no puedes describir con simples palabras. Sigue leyendo

Boncó Quiñongo: “Siro, voté por Trump y ojalá no me de un trumpazo”

Boncó Quiñongo venía subiendo por el Turnpike luego de salir del colegio electoral en el Doral, cuando mi jefe me despertó de la modorra de escribir para DDR (estaba terminando un artículo sobre la correlación entre las lecturas de La Pupila Insomne y el alto índice de suicidios en el municipio de la Lisa), y me dijo que el ex humorista cubano, estaba haciendo un Facebook Life.

<<Pero, jefe – le espeté – ¿qué nos importa a nosotros Boncó, si ese hombre ya espantó la mula, y ya ni chistes hace? Ahora está en TNT; digo, TN3>>

Entonces mi jefe me dijo que me callara y prestara atención al vídeo. Cuando este terminó mi jefe me preguntó:

“Siro, tú que lo conoces… ¿entendiste algo? ¿El cambio? ¡Ya él no va a cambiar más! Si ya se fue pa la Yuma… ¿a qué aspira? ¿O es que va a trabajar cobrando peaje en el puente de Manolín?

<<¡Tal vez quiera trabajar en Wells Fargo!>>, contesté yo.

¡Arranca pa´ allá que tú lo conoces! ¡Entrevístalo! ¡Hay que ver cómo ha evolucionado su pensamiento!”

<<Jefe, yo creo que eso es una jodedera. Usted sabe cómo son las redes sociales>>, argumenté.

De nada me sirvió protestar. Ocho horas después estaba yo en la puerta de AméricaTV, pensando en mi amigo Uberto Mario, en Manolito Iglesias, ambos ya fallecidos – de trabajar ahí – , cuando entró Maria Laria, y luego Sevcec; luego entró Yaima, una que trabaja en economía. Después, a los diez minutos entró Zajaris, y Coll el marido de Lisandra, y Eylen, y Carlucho con Iván Camejo, y el Pible, Carlos Otero, Fructuoso, Eunice hablando peste de los Castros… hasta Nelson Rubio llegó temprano, y lo escuché quejándose con no sé quién de que “un venezolano no le pagó”… en fin, venían todos, pero Boncó Quiñongo no aparecía.

De pronto… una sombra, que luego se convirtió en una certeza ¡Era Boncó! ¡Qué contento me puse!

Venía corriendo, asustado, y cuando me vio me haló por un brazo y me dijo: “Siro, ¡protégeme!” Sigue leyendo

Siro Cuartel Relouded

Albelo… ¡ese mismo!

el amigo común

images_006Abro el face y  me reencuentro conmigo mismo un año y medio atrás. Fernando Ravsberg saca del congelador cierto artículo que escribí a mediados de 2015 y la llovizna de comentarios comienza a caer, un socio me pide el enlace y lo comparte, otro se siente aludido y protesta y de repente el protagonista de la historia resurge en la red.

   “Contra, compadre, qué bueno que te encuentro” –me espeta Siro Cuartel a boca de jarro-. Y acto seguido la conversación toma un giro de entrevista, porque yo quiero saber y él quiere decir.

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