Wilfredo Cancio: “Hugo quería este puesto, pero el universitario soy yo.”

No había yo entrado por la Monumental rumbo al Túnel de la Bahía, luego de mi entrevista a Guillermo, “El Coco”, Fariñas en la ciudad de Santa Clara, cuando mi jefe me llamó al celular para comunicarme que me dirigiera al Aeropuerto, pues tenía que viajar URGENTEMENTE a la ciudad de Miami.

<<¿A Meame, Jefe?,>> le pregunté.

<<Sí, Siro, a Miami, M-I-A-M-I. ¿Traes tu pasaporte encima?>>

<<No, Jefe, le contesté, yo solo llegué a Santa Clara, ¿para qué iba a necesitar el pasaporte? >>

<<Bueno, recógelo, y parte para ese Aeropuerto, que los asientos se sobran. Te mando las instrucciones por SMS.>>

Cuatro horas después, me encontraba yo, sin quitarme el polvo del camino, sentado en el Restaurante Manolo´s, ahí en la 73 y Collins Ave., esperando a mi entrevistado. Nada más y nada menos que mi profe, el que tantos 3 me dio, Wilfredo Cancio Isla.

Tras el efusivo abrazo, porque hacía un siglo que no nos veíamos las caras, y como lo noté un poco agotado, me tomé la libertad de pedirle un café fuerte, pero me lo negó.

<<“No, Siro, no, de Café Fuerte estoy hasta el gollete,>>” me dijo, y me mandó a averiguar si vendían guarapo.

<<Profe, esto no es un Palacio de los Jugos. ¿Un smoothie? ¿Un milk shake?>>

Minutos después comenzó nuestro diálogo.

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