Iroel Sánchez: “Siro, yo creo que Silvio le ha ponchado un ojo a la Pupila”

Esta entrevista tuvo lugar en dos días, y aunque me da mucha vergüenza decirlo, debo ser sincero: no grabé correctamente la primera vez.

Es que había un trío amenizando en las cercanías, y luego, cuando fui a transcribir, no pude entender una palabra de lo que mi entrevistado decía. No, no pude entenderlo.

Pero eso sí: fue una velada inolvidable. El trío, cuyo nombre no recuerdo, cantó para mi sorpresa el “Chan Chán”, “Ché Guevara”, “Son de la Loma” y “Cuidaíto compay Gallo”. Es que uno hoy en día solo escucha al Chacal, a Jacob Forever y a Yomil y el Dany.

¡Y es una pena! En esa entrevista Iroel Sánchez estaba tan alegre, enardecido, jubiloso…

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Iroel Sánchez, contento el otro día porque salió en la Mesa Redonda

<<Siro, ¿viste qué lindo me veía en La Mesa Redonda? ¿quedé “cuqui”, verdad?>> fueron las primeras palabras que me dijo El Iro hace dos días, aún cojeando un poco, pero con esa sonrisa tan amplia y esos ojos que se le achinan cuando ríe…

Hoy, cuando lo vi, estaba mustio, agrio, taciturno, cabizbajo… Debo confesarlo: extrañé su sonrisa, y pensé que estaba así por el huracán, o porque era principio de mes y aún no le habían pagado. Y le hablé de su sonrisa, y de sus ojos chinos…

<<Siro, ¡qué malo eres, compadre! y siempre vienes en malos momentos, y con la palabra equivocada. Chinos ni chinos… ¿no ves que tengo un chino atrás? ¿no viste la china que me tiró Silvio? ¡Le ha ponchado un ojo a la Pupila, Silvio! ¡Él va a saber quién es el Cara Pálida! >>

Y estalló en oprobios y en llantos.

Siro Cuartel: Calma, El Iro, calma, todo tiene solución menos la muerte. Pienso que… ¡puedes refutarlo! 

Iroel Sánchez: No puedo, no puedo, sniff, sniff.

SC: Bueno… puedes mandar al que está en Alemania a que lo haga, a Justo… ¡es justo que se haga justicia! ¡Pongamos a Silvio en su justo lugar!

IS: No podemos, Siro, no podemos… ¿no ves que no puedo? ¿Cómo se te ocurre irle en contra a Silvio? Eso solo lo puede hacer Ichikawa, que vive fuera y no quiere entrar más a Cuba. O Roberto San Martín, o… Juan Manuel Cao. Nosotros, aquí, tenemos que estar callados. ¿No comprendes? ¡No podemos irle en contra a Silvio! Es como si se nos virara Cuba encima. Tengo que estar tranquilito, sin chistar. No me conviene irle en contra a Silvio.

SC: Leí, leí lo que dijo… a ver, ¿cuál verso  te molestó más?

IS: El primero… bueno no, el tercero… aunque pensándolo bien, creo que el quinto… también el séptimo estaba fuerte…. es que ¡todos me dolieron! 

SC: ¿Puede ser? Cuando vea a Silvio se lo diré: que ¡No Silvió!

IS: Qué pocas esperanzas… hasta Silvio nos ha traicionado. Y yo que marché a Angola escuchando sus canciones en mi cabeza. 

SC: Qué duro…

IS: Me siento como si me hubiesen dado un mazazo.

SC: Coño, ¡qué fuera la maza sin cantera!

IS: Aunque te soy sincero… ¡no me importa lo que diga Silvio! Yo…

SC: ¿Tú qué?

IS: Yo me muero como viví.

SC: Hablando de eso… todavía no has reparado el techo de la sala. ¿Qué hiciste con los materiales que te dieron, Iro? ¡No me digas que los vendiste!

IS: ¿Y con qué crees que iba a pagar los daños que le hice al carro que abollé? Siro, el salario…

SC: ¡Ni me hables de eso! ¡Me niego a hablar de mi salario de periodista! Y las incomprensiones, los editores, los correctores de estilo. Iro, los otros días escribí un texto para El Tribuna, y me lo machetearon tanto que… era un texto de 2000 y algo de palabras.  Sobre Yarelis Barrios, y con unas fotos buenísimas de 1200×630, 2mp, que me consiguió Julita Osendi, que no sé si tú lo sabes pero es ambia culiñán de Yarelis.

IS: ¿Y?

SC: Cuando me enseñaron la versión definitiva, 675 palabras, aquello no se parecía a lo que yo había escrito. Hasta la foto editaron, compadre, la redujeron tanto, a 400×300, que Yarelis se parecía a Dayron Robles.

IS: ¡Ese se arratonó en Río! En menudo traidor ciframos nuestras esperanzas para derrotar al otro traidor, al cubano Ortega. Bueno, ahora dice que es español. ¡Joder, Siro, cuánta desvergüenza; un “cambieteo” de banderas. Ya no se sabe quién es quién.

SC: Por suerte el texto pude mandarlo a Oncuba. Vaya, te lo digo a ti porque sé que no hay problemas con eso, pero espero guardes el secreto.

IS: Hiciste mal.

SC: ¿En contártelo?

IS: No, en colaborar con Oncuba.

SC: Bueno, igual no me lo publicaron. Me dijeron que eso no estaba ya en prioridad editorial; que estaban interesados en las becas de World Learning, que fue de lo que hablamos el otro día, pero como sabes, no se grabó bien lo que me dijiste.

IS: Lo que dije, lo dije, y lo repito: esas becas son un engaño.

SC: ¡Seguro! Y esas del Instituto Aznar… ¡no las quiero ver ni en pintura!

IS: Una estafa, Siro, para engañar a nuestros jóvenes. Son un tumbe, Siro, tú estuviste becado. Dime, ¿hay una beca mejor que 12 y Malecón? ¿F y 3ra? ¿Micro X? En la CUJAE se sobran las literas para el que quiera becarse. Y en el ISA, ¡se sobran hasta los cuartos! Esas becas allá fuera no son becas.

SC: ¿Y la beca de la hija de Fernando Rojas? ¿Y la del hijo de Abelito Acosta, el otro viceministro? ¿Esas tampoco son becas?

IS: Esas son… otras becas, Siro. Una cosa es una cosa, y la otra cosa, es otra cosa. Esas de World Learning son como la manzana de la Bruja.

SC: Wow… ¡una manzana!

IS: Es como …. un cebo, ¿entiendes? Y luego te meten un palo por la cabeza, y te vacían el cerebro.

SC: Pero nuestros jóvenes no se dejan engañar así como así. ¡Todos salieron a protestar! 

IS: ¡Pues claro!

SC: Todos… todos… de hecho, yo fui a entrevistar a unos estudiantes en el Saúl Delgado. Entrevisté a 20, 19 no sabían qué cosa era el World Learning.

IS: Pero… ¿cómo protestaron si no sabían contra qué estaban protestando?

SC: ¡Eso mismo me pregunté yo! Pero por suerte, me encontré con la Presidenta de la FEEM del Centro. Esa sí sabía de qué iba el World Learning. Ella había aplicado, pero luego comprendió que todo era una farsa. Era, según ella, como la zanahoria que le dan a un conejo.

IS: Wow… un conejo. ¡El tiempo que hace que no como conejo! Y zanahoria… ¡la falta que tengo yo de Vitamina C!

SC: ¿Eh?

IS: Vitamina E también, y D… Siro, tú que viajas, ¿no me puedes traer un pomito de Centrum para la próxima? ¿Unas multivitaminas? Es que.. estoy bajando de peso compadre. Con este stress… y con este golpe que me ha dado Silvio. Esto… me ha quitado hasta el apetito. Yo veo como una columna oscura se levanta. Silvio le ha ponchado un ojo a La Pupila. ¿No lo entiendes?

 

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4 comentarios en “Iroel Sánchez: “Siro, yo creo que Silvio le ha ponchado un ojo a la Pupila”

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