Isabel Pantoja: “Me regreso a España; a mi sobrino no lo salva ni el médico chino”

Por fin ha terminado mi sanción. ¡Dos meses sin entrevistar a nadie! Dos meses que debo decirlo: fueron una eternidad.

En realidad yo no hubiese querido decir nada. Hubiese preferido seguir así, trabajando en DDR, haber entrevistado a Madonna, a los Rolling, a la psicóloga millonaria, a Eusebio Leal… que de hecho, lo llamé antier, pero cuando desde el otro lado de la línea, Eusebio, a quien conozco desde los días en que iba a la Facultad de Artes y Letras a buscar a su novia, me dijo: “no me han dejado nada“,  a mi me entró un dolor en el pecho inmenso, y me puse a llorar con él. Solo sus palabras me sacaron del sopor: “No llores Siro, ¡yo soy un soldado!“, y bueno… debo contar estas cosas, porque la realidad es muy distinta a lo que los demás piensan.

Yo trabajo por un salario fijo. ¡A mi no me pagan por entrevistas! Pero una denuncia envíada directamente a las oficinas de Alfonsito, en la cual argumentaban que mi blog era también, un medio alternativo, me obligó a estar en la retaguardia por un par de meses. No por mi voluntad, repito, sino sancionado.

Por eso, cuando llegué hoy al trabajo, y mis dos compañeros me esperaban con un cake – si es que a aquello se le pudiera llamar cake – para festejar mi regreso, lo menos que yo esperaba era que, “saliendo de la cárcel”, me tocara entrevistar a otra “ex-presidiaria”; nada más y nada menos que a Doña Isabel Pantoja.

<<Siro, me dijo mi jefe, dále para el aeropuerto… apurate, Chico.>>

¿Viene la Pantoja?, pregunté.

<<No viene, se va… pero apúrate que no la cojes.>>

Y de verdad ya se iba cuando llegué a la Terminal 3. Yo llamándola, “Isabel, Isabel… Isabel” y ella parece que para evitar los paparazzis, no se volteaba.

Entonces extendí mi mano para tocar su hombro, pero mis dedos terminaron enredados en su negra cabellera.

¡Joder!, gritó, ¡aquí también! ¡Me cago en la hostia!

Y se volteó violentamente.ip

Isabel Pantoja: Aguarda…. ¡yo a ti te conozco! ¿Tú eres?

Siro Cuartel: Siro Cuartel, doña Isabel, para servirle…

IP: ¡Claroooooooo! Siiiiiiiiii ¿Tú fuiste el que entrevistó a José José?

SC: Y a muchos más, a muchos más. Sandokan, Paris Hilton, Naomi Campbell, Iroel Sánchez….

IP: ¡Ese último nombre no me suena! Seguramente es un jilipollas…

SC: Es cubano

IP: ¡Ya decía yo! Seguro que un jilipollas como el Willy Toledo. Pero hijoooo ¿qué te ha pasado? ¿Has bajado de peso?

SC: Estuve preso Doña, si alguien sabe lo que eso significa, sin dudas sería usted… 

IP: ¿Cuánto tiempo tú? ¿Dónde?

SC: En mi casa, en mi casa.

IP: Ay hijo, ¿y te quejas? Mira, te cuento: ¡yo me las vi negras! ¡Negras!

SC: Yo también doña, yo también… a ver, ¿a usted se le iba la corriente en prisión?

IP: Las bombillas solo se apagaban a las 10.00pm, para dormir.

SC: ¿Podía usted comer… bien? Digamos… ¿por la noche?

IP: Y desayunar, y cenar, … a toda hora hijo, a toda hora.

SC: ¡Ya decía yo!, pero obviemos eso… dígame, doña Isabel, ¿a qué se debió su visita? ¿Cuántos días estuvo?

IP: Apenas dos; vine a interceder por un sobrino mío, que no está preso, pero lo han excomulgado. El pobre, está muriendo en vida… sin saber… sin noticias…¡y es periodista! ¡igual que tú! Se llama José Ramirez Pantoja. Es de allá, de Holguín. Dime Siro, ¿sabes tú lo que significa ser un periodista, y no poder dar noticias? 

SC: Siempre hay un circulo infantil, una escuela, un organismo, al cual se le puede hacer un trabajo. Siempre hay algo de qué hablar. Una nota, un discurso..¡alguien siempre dice algo!

IP: Pues por eso mismo es que él está donde está: por repetir las palabras que dijo otra persona. Vine a interceder por él; pero todo ha sido en vano. Incluso, me habían dicho que vuestro Comandante era fan mío. Luis Felipe González, y también Zapatero me dieron su número de teléfono, y lo llamé.

SC: ¿Y? ¿Qué sucedió?

IP: No me recordaba… pero dice que el apellido le sonaba, va y es por lo de mi sobrino, que te repito, es de Holguín, aunque no nació donde nació Fidel.

SC: ¡El Comandante siempre está bien informado! ¡Ese es El Caballo! ¿Y? ¿Qué más?

IP: No me oía bien…deben ser las líneas; pero para mí que él me confundió con alguien, porque me dijo: “Muchachita, le dieron la nacionalidad española a mi hermano y a mí no.” Entonces, me pasó a una señora al teléfono.

SC: ¿Una asistente?

IP: Yo creo que era su esposa, porque me dijo: “Oye tú pelandruja, ¿qué tú quieres con mi marido?” Y empezó a decir más cosas… y de pronto sentí que gritó: “¡Se me queman las croquetas!” y… ¡yo colgué! Vaya, yo creo que me dieron el teléfono equivocado.

SC: Puede ser… pero si tu sobrino es periodista, debiste ir a la UPEC.

IP: Ahí fuí también.

SC: ¿Y?

IP: Muy amables todos conmigo en la puerta. Como soy extranjera me resolvieron enseguida, sin mucho burocratismo. Incluso pude hablar con la Vicepresidenta.

SC: ¿Con Aixa? ¿Y?

IP: No la vi muy interesada en mi caso. De hecho casi ni alzó la vista. Mira, apaga la grabadora porque voy a decirte lo que estaba haciendo. ¡Estaba navegando por Internet!

SC: Doña, doña… ¡ya eso no está prohibido! Pero a ver, ¡tuvo que decirle algo! ¿Qué le dijo?

IP: ¡Nada! Bueno sí, me mandaba constantemente a un sitio web. Era lo único que repetía. Yo me dije: ¡Joder, qué adelantada está esta gente que las quejas se resuelven así, por Internet! ¡No sabes tú chaval, digo Siro no? digo.. ¡no sabes tú las veces que he tenido que ir a presentarme personalmente en el INEM!

SC: Sí, nuestra sociedad se está informatizando mucho. Y eso que nos dieron la mala con un cable ahí… Isa, ¿y a que sitio la remitieron? ¿WWW.UPEC.CU?

IP: No, era algo como WWW…. LA PUPILA NO SE QUE..

SC: ¡Coño, La Pupila Insomne!

IP: ¡Ese mismo! Oyeme… déjame decirte, que yo hice click en ese link que ella me decía… leí, ¡joder!

SC: ¿Qué?

IP: ¡Qué no he podido pegar el ojo en toda la noche!

SC: Por eso le dicen La Pupila…

IP: Hablaban de mi sobrino, pero luego hablaban de un uruguayo, y después de un tal Randy Alonso,… ¡estaba eso de…. puta madre! no entendí un coño; y para colmo desvelada. Vine a dormirme después del décimo té de tilo que me tomé. Me marcho muy decepcionada de Cuba, mucho…

SC: Pero… ¿y su sobrino? 

IP: ¿Jorgito? ¡Sabe Dios! Yo creo que a él no lo salva ni el médico chino. ¡Me regreso a España! Bastantes líos tengo yo con Hacienda, bastantes líos tengo yo.

SC: Pero… ¿no regresa? Digamos… ¿a cantar?

IP: ¿Para qué? ¿Para que los cuatro discos que aún están vendiendo en Miami me los aplasten en una aplanadora? No vale la pena, Siro… no vale la pena. ¿Tanto riesgo? ¿Para qué? ¡Para qué!

 

 

 

 

 

halón de pelos

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