Iroel Sánchez: “A esos médicos cubanos deberían hacerles un monumento.”

La noticia me llegó vía Tampa. Ustedes saben que la gente allá, se entera primero de las cosas, con respecto a los que viven acá. Mi jefe se asustó muchísimo. El estaba detrás mi, mirando lo que yo escribía, cuando un mensaje en forma de chat “saltó” en mi pantalla:

“Siro, Iroel acaba de tener un accidente”

Entonces mi jefe me hizo una seña de “Averigua a ver qué pasó”

¿Cómo fue eso? ¿Cómo te enteraste?, le pregunté a mi fuente.

-Lo acaba de poner en su muro de Facebook.

-¿Pero cómo que lo acaba de poner en su muro? ¿No dices que acaba de tener un accidente? ¿Andaba con el tablet? ¿En qué hospital hay Wi-fi? Dime, necesito hacerme unos análisis…

-Parece no fue grave, creo que le enyesaron una mano, y una canilla. Lo mandaron para su casa.

“Qué vicio, comentó mi jefe; en vez de estar haciendo reposo, y se mete a Internet a preocupar a uno.”

-Coño Jefe, no hable así del Iro. ¿No está usted preocupado? (le pregunté)

Un poco… ¿te imaginas que El Iro se nos vaya? ¡No quiero ni pensarlo! ¡Nosotros no somos así!

-Se imagina Jefe, ¿qué fuera de nosotros si sólo tuviéramos que rebatir a Yadira Escobar?

– Mira Siro, no me hables de esas cosas. ¡Arranca para casa de Iroel y averigua cómo fue todo.

Así que salí corriendo. Llegué tan agitado, que tuve que sentarme en el muro del portal… me recordé de la ocasión en que visité a Fabio Bosch Jr. Toqué a la puerta.

“Pasa, está abierta”, dijo una voz tenebrosa desde el fondo del pasillo. ¡Y pon el gancho!”

Siro Cuartel: ¡Coño El Iro! ¡Mi hermano! ¡¿Qué te pasó!?

Iroel Sánchez:  Oyemeeeee, tú sí que eres rápido. A quien menos esperaba ver tan rápido era a ti. ¿Dónde, cómo te enteraste?

Siro Cuartel: En Facebook. ¡Dónde si no!

IS: ¿Lo leiste en mi muro?

SC: No, ya yo no te leo. Me avisaron. A ver cuéntame, ¿cómo fue todo?

IS: Siro… me chocaron la carrocería.

SC: ¿Del carro?

IS: ¿De qué carro? Andaba a pie. Fui a cruzar Malecón, por ahí por 23. Y de pronto PUM. Yo cerré los ojos, cuando abro los ojos me veo volando por el aire.

SC: ¡Cuanta envidia para…!

IS: De pronto caí. ¡PAM! Me di duro.

SC: Las caídas siempre son duras. Siempre.

IS: No estoy acostumbrado a caer. Siro, me asusté mucho. Vi muchas estrellas.

SC: Yo también he visto muchas estrellas… caer.

IS: También vi pajaritos.

Sc: ¿Dónde dices que fue el accidente?

IS: Por ahí por 23 y Malecón. Yo fui a lo de la Conga, pero me confundí de día.

SC:  Y… ¡cuéntame más!

IS: Nada venía comiendo…

SC: Desayunando…

IS: No, yo no desayuno. Yo cojo el pan en la bodega y enseguida me lo como.

SC: Entonces, no entiendo… tan temprano en la mañana ¿Qué venías comiendo?

IS: Mierda… que va a ser.  Mira, yo llegué a la esquina e hice como Pedro Navajas. Miré pa un lado, miré pal otro… y no vi a nadie.

SC: Y cruzaste la calle…

IS: La crucé… y de pronto. ¡PUM! Yo cerré los ojos… dolía mucho, me dolió mucho.

SC: Sí, sí ya esa parte me la contaste. Y cuándo caíste al pavimento. ¿Caíste consciente?

IS: ¡Claro! Lo primero que hice fue mirar a ver qué carro me había golpeado. Siro, cuando vi esa chapa, yo quería que me tragara la tierra.

SC: ¿Era del MININT?

IS: No,  ¡Un carro extranjero Siro! ¡Sirooooooo, qué dolor coño!

SC: Bueno imagínate en casos así…

IS: ¡No! El dolor lo tengo ahora… a ver, yo me voy a levantar. Muéveme el pato por favor.

(se acomoda en la cama)

SC: ¿Era un carro moderno? ¿Un Peugeot? ¿De esos que vendieron a la población?

IS: ¡Coño Siro! No me jodas que estoy enfermo… ¿cómo me puedes decir esas cosas? ¿Hacerme sentir tan mal?

SC: ¿Y yo que he dicho?

IS: Me haces sentir ridículo… desafortunado. Carros de esos que tú dices, no se han vendido ni diez en dos años en toda Cuba, y tú quieres ya que uno, me haya golpeado a mí. ¡Ese sería el colmo de mi mala suerte!

SC: Es que no me acabas de decir de dónde era. ¿De Casa de las Ámericas?

IS: Me da tanta lástima decirlo… me dan deseos de llorar. ¡Era un Tur Siro, un Tur!

SC: ¡Alabado sea el Santísimo! ¿Pero lo manejaba un extranjero no? ¿Un alemán?

IS: ¡Un cubano-americano!

SC: ¡Ave María Purisima! No me digas que residente en…

IS: Ahí mismo Siro, ahí mismo… ¡el hombre es de Hialeah!

SC: ¡Por Cristo resucitado en la cruz! ¿Qué hiciste? ¿Te incorporaste?

IS: Yo quería, yo quería… sí, quería, pero no pude. Me dolía el pie, todo el cuerpo, las manos… pero me di cuenta que la lengua la tenía intacta.

SC: ¡Válgame Dios! ¡Qué bueno! ¿Le dijiste que te ayudara?

IS: Le dije “Atrás Fariseo, atrás… ¡Vade retrum canalla! Pero parece lleva mucho tiempo viviendo en el Norte. No me entendió o no quiso entenderme. Se me acercó, me habló muy amable, me cargó y me llevó al Hospital.

SC: ¡Coño! ¿Quién lo diría? ¿Y dices que vive en Hialeah? ¿No será en Brickell? ¡Yo conozco Miami!

IS: Que importa eso Siro… y en el hospital.. uffff ¡qué bien me atendieron! ¡A los médicos cubanos deberían hacerles un monumento!

SC: Sí claro, pero esa idea no es tuya… es de Ravsberg.

IS: ¡No me hables de ese! Mira, te juro,… tú sabes que el CPI queda cerquita de dónde me dieron el golpe. Te juro, que yo pensé había sido el uruguayo ese.

SC: ¿Y no habrá sido Arturo López-Levy que te mandó a matar? ¿La Negra Cubana? ¿Las Damas de Blanco?

IS: No sé, no sé…  quizás fue Roberto Veiga, el de Cuba Posible. ¡Coño, ese tipo me tiene la vida imposible! Él no sabe que yo le mando a buscar a Adolfo Alfonso, y lo pongo a improvisar tremenda controversia en 100 y Aldabó.

SC:  Iro, coño… es que…  ¡Son tantos tus enemigos! ¡Va y es una patraña de la CIA! ¡Del FBI! Es que tú te metes con todo el mundo… ¡estás peor que Yadira!

IS: Todos me desean el mal… ¿y yo que he hecho a ver?

SC: Nada, por eso mismo… nada has hecho. Nada.

IS: El muchacho iba para el aeropuerto… el pobre, Siro, si reside en Hialeah es un rara avis…

SC: ¿Te mantienes en contacto con él?

IS: Eso me pidió, me pidió mi número de teléfono, pero por pena no se lo di.

SC: ¿Te dio pena tanta amabilidad?

IS: Me dio pena que no tengo saldo en el celular… me dio pena… ¡iba a tener que pedirle una recarguita!

SC:  ¿Pero por qué no se la pediste? Eso aquí es normal.

IS: Siro… ¿no entendiste nada? ¿Verdad? ¡Ni muerto traiciono a mis principios! ¡NI MUERTO! ¿OISTE? ¡¡¡¡Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyy!!!!!!

Anuncios

7 comentarios en “Iroel Sánchez: “A esos médicos cubanos deberían hacerles un monumento.”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s