Pelayo Terry Cuervo: “Siro, yo no vi ni a Pito ni a Puig”

pelayo

Luego de haber entrevistado al General Presidente de la República de Cuba, mi jefe decidió otorgarme unas merecidísimas vacaciones. “Anda muchacho, ¡has dado el palo de tu vida! tómate unas vacaciones; te las mereces”

Cuando me lo dijo yo pensaba en llegarme por Barcelona, conocer el Parque Guells, la Casa Batlló, la iglesia de la Sagrada Familia, incluso planifiqué (porque no soy comemierda y nosotros los cubanos hasta con visas de turismo luchamos cuatro kilos) un cursillo con la gente de Cibercuba. ¡Si Mazorra se decidiera y me diera una pincha!… en eso pensaba cuando me di cuenta que estaba en Cuba, y que si había vacaciones, a lo sumo, me tocaría Topes de Collantes.

Y hoy, al regresar, me esperaban con unas ansias tremendas.

“Siro, para el Yate, dale, urgente”

¿El yate? ¿Una salida ilegal? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿De nuevo por mar? (pregunté)

“No Siro, El yate, El Granma, el periódico, nuestro organo principal, el órgano del Partido Comunista de Cuba (me contestaron) Pelayo te espera. Dale suave, que te pela al moñito. Ve, tienes que ir a hablar de los peloteros de la MLB que regresaron a Cuba. Me refiero a los cubanos, no a Kershaw, ni a Cabrera: A LOS CUBANOS.

Entrevístalo. Hay que hablar de eso, de los peloteros porque nadie quiere hablar de eso. Mira toma la edición de hoy pa que vayas instruyéndote”. 

Así que Granma (o yate en réplica en mano) me llegué. Y al llegar dirigí una mirada a ese edificio que llaman “El Bunker” y luego me volteé, y mis ojos se depositaron en ese otro edificio que está detrás, y desde el 2do piso una mano me saludaba. 

Pelayo Cuervo Terry: Sirooooo compadre, ¿qué haces mirando las musarañas? Entra, entra, hace Sol… ¡¡venga ese abrazo!!  Por aquí están locos por verte. ¡Deja que Sergio se entere! ¿Sabes que se nos casa? ¡Qué buena chica! ¡Qué gran periodista ha perdido Artemisa! En fin, entra, dime… ¿de qué vamos a hablar?

Siro Cuartel: Venía mirando el periódico… 

PTC: ¡Qué gran honor me haces! Que alguien como tú, de la vieja guardia todavía conserve ese gusto por leer nuestros reportajes. La gente ya no está pa eso. Ahora leen blogs,  los tuiters de Osmany García, y las noticias de Habana Linda. ¡Qué mierda compadre! Se ha perdido el respeto por el verdadero periodismo! 

SC: Sniff, Sniff, Miami Actualidad…

PTC: ¡Mario Vallejo! Coño chico… tú que te pelaste las rodillas en esa FCOM. Tantos buenos periodistas que por ahí han pasado y salido de ahi y ahora están vendiendo tragos en un bar en Barcelona, o cayéndole atrás a cualquier china por el barrio chino. O cuidando animalitos en el SW de Miami, y el animal de Vallejo en Univisión. En fin… ¿qué me decías?

SC: Te decía que venía leyendo el periódico, este artículo de Aliet… ¡apenas si mencionaron los nombres de los peloteros cubanos que vinieron con la gente de la MLB!

PTC: Siro, es cierto. Es que… tenemos serios problemas con el suministro de la tinta. Por eso no pudimos hablar de Pito y de Puig con más “holgura” en el Granma.

Siro: ¿Pero Aliet escribió algo sobre ellos y tú lo editaste?

PTC: Algo así… no yo, Oscarito. Mira, esas son instrucciones que me dio Alfonsito. Pobre Aliet…. sabes. estando en el Hotel Nacional, cuando vio a Pito me dijo con tremenda alegría: “¡Pelayo, mira a José Dariel Abreu! ¡Voy a entrevistarlo!” En ese instante, un tipo, por detrás, lo pinchó con una aguja y le dijo: “Periodista, ¡usted no ha visto a nadie!”

SC: ¡Alabao! ¿El Agente Agujita en acción de nuevo?

PTC: ¡Ni sé! Yo ni miré para atrás. De hecho no miré para ningún lado. Cerré los ojos. No estaba para que me pincharan. ¿Sabes cuantas enfermedades se pueden transmitir por un pinchazo? 

SC: ¿Y por qué cerraste los ojos?

PTC: ¡Ojos que no ven…. ! Coño Siro, tantos años “tirándole” en estas mismas páginas a los que se fueron, y ahora, ¿recibirlos así de jamoneta? Oye, que yo tengo moral, cierto prestigio.

SC: ¿Y Aliet qué hizo?

PTC: ¡Cerró los ojos también! Me decía: “¡Pelayo, pellízcame que estoy soñando!” El pobre, después del conteo ese de protección se le quitaron las ganas de entrevistar a Pito. Decidió no mirar a nadie más. Bueno sí, vio a Kershaw, a Cabrera… ¿pero a los nuestros? Oye, yo miré de refilón, y el tipo que lo pinchó se veía imponente. Camisa Yumurí a cuadros, 6 pies de estatura. Uno puede ser periodista, pero no comemierda. ¡Yo sí que cogí las señas rápido! Estoy viejo, pero aún ágil.

SC:  ¿Y Aliet qué hizo?

PTC: ¡Guiarse por la voz de la experiencia! Me dijo bajito: “Pelayo, yo veo como una nebulosa” Seguramente cerró tanto los ojos, los apretó tan fuerte, que le sucedió eso. Pero él quería decir algo… conversar con ellos. Pero ¿para qué entrevistarlos, transcribir, y que después no te lo publiquen? 

SC: ¿Y lo volvieron a pinchar?

PTC: ¡No! ¡Por la Virgen Santísima! ¡Si ya parecía un colador! Yo me le acerqué y le dije: “Aliet, piensa en Tokío 2020” 

SC: ¿Y Aliet qué hizo?

PTC: Se calmó, claro. Muchacho, ¡tú bien que lo sabes! ¿Cuándo a tí te hablan de viaje que tú haces?

SC: ¡Me pongo más derecho que una vela! 

PTC: ¡Qué bien aprendiste de Garcés muchachón! ¡Me gusta eso! En fín, seguimos oyendo la conferencia. Eso estaba lleno de gente ahí. ¡Cómo cambian los tiempos compadre! Arocha traidor, Euclides traidor, Contreras traidor, y estos ahora  son “embajadores” ¡Coño! ¡Estos Castros hacen dudar de mi fe!

SC: ¿Los Castros?

PTC: Bueno, Tony… ¡esto es un desparpajo! Ya nada es lo que parecía ser. ¡Con tantos huevos que se gastaron! Y yo, cogiendo cuatro por la libreta.

SC: En cualquier país del mundo, cuando regresa un atleta nacido…

PTC: Ya tú lo dijiste: En cualquier país del mundo…

SC: No sé, ahora pienso en Rembrandt y su famoso cuadro.

PTC: A mi me gusta más el que pintó Murillo… pero bueno, por suerte terminó aquella tortura. Mucho bla bla bla de la MLB. En la concreta ¡niente! Ni nos pagan el dinero que nos deben, ni los de aquí van a jugar allá el día de mañana…

SC ¿Y Yuliesky?

PTC: Tampoco… mucha paja, mucha hojarasca, pero de que van para allá a jugar, nananina tres patines. 

SC: ¿Y los que están allá? ¿Podrán volver a jugar con Cuba?

PTC: Hay que ver que dicen los Castros

SC: ¿Tony?

PTC: Siro, Siro… ¡Siro!

 

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Un comentario en “Pelayo Terry Cuervo: “Siro, yo no vi ni a Pito ni a Puig”

  1. Me meo Siro!!!!!! Pero te contaré que Pelayo es joven, aun no ha cumplido los 50, los cumple en febrero, lo que las malas noches y la lucha de granma le han dado canas, además es muy alto, grandote un Negrón, poco probable que tenga miedo a la agujita.. jajajajjajaa y mi niño Aliet, bueno imagínate, ya lo dijiste, es excelente periodista desde primer año… muy bueno, buen chamaco además. A los peloteros los pusieron en la tele, con sus familias. jajajjajajaja el agente aguja en todas partes.

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