Cardenal Jaime Ortega: “Hijo, – debo decirlo, y que el Señor me perdone – ¡esto no lo arregla ni Dios!

Luego de tantos infortunados problemas que ha sufrido el Cardenal Jaime Ortega, y conociéndome, y conociendo mi jefe de mi profundo agnosticismo, lo último que yo hubiese esperado es que el ilustre Monseñor estuviese de acuerdo con que yo, y solo yo, fuese la persona que podría entrevistarlo.

No había yo dado diez pasos en la pista del José Martí, luego de mi viaje a Carolina de Norte donde entrevisté a un atiborrado de problemas de nombre Roger Machado, cuando un mensaje de texto envíado a mi celular desde la oficina decía textualmente: APENAS LLEGUES, VE PARA LA NUNCIATURA APOSTÓLICA. EL CARDENAL JAIME ORTEGA TE ESTARÁ ESPERANDO. SOLO ANUNCIATE CON TU NOMBRE. NO IMPORTA LA HORA.

Pero si me importaba comer algo antes.

Lo único que no me gusta de viajar en avión son esas comidas encartonadas, medias frías que te dan a bordo. Así que lo primero que quise – como diría Sabina – fue espantarme una cajita de 25 pesos en casa de María, una amiga mía que vive en la Avenida de Rancho Boyeros.

Ya comido me dirigí a Miramar. En la Nunciatura no tuve ni que anunciarme. Apenas entré, un prelado, quien curiosamente se encontraba hablando por un celular, comenzó a decir: SIRO, SIRO… y hacia él me dirigí.  Luego me dio la espalda, entonces comprendí que el hombre estaba diciendo SIRO por SI; a alguien del otro lado de la línea él le daba una respuesta afirmativa. ¡Ya ni los devotos de Dios respetan el idioma español! ¿Qué puede esperar entonces uno de Osmany García por ejemplo? ¡Nada!

Entonces una mano se depositó sobre mi hombro y oí que dijeron:

“Por aquí, por favor, Su Eminencia”

¡Yo, Siro Cuartel, Eminencia! ¡Qué lástima que Michel Contreras no se encontraba oyendo eso! ¡Le daría un infarto! ¿Y qué me dicen de mi amigo el “Yondainer”? Tan mediático últimamente, que hasta en el NewYork Times  y en Forbes ha salido… en eso pensaba, cuando se abrió una puerta. No muy lejos de ella, sentado detrás de un buró, y leyendo en internet mi entrevista  en VISTAR MAGAZINE, el mismísimo Cardenal Jaime Ortega Alamino. Entonces fue que me llamaron.

Cardenal Jaime Ortega Alamino:  Pasa hijo, pasa…. siéntate. ¡Excelente entrevista! Pero creo que se demoraron un poco en sacarla ¿no te parece?

Siro: Así es Su Eminencia…. para enmarcarlo en contexto… ¡demoró más que las calendas griegas! Aunque…. no más que los pagos de Hugo Cancio a los colaboradores de Oncuba.

CJO: Ya hablaré yo con Robin. Estas cosas no pueden demorarse… aquí en la Nunciatura todos esperando.  Uno puede creer que nosotros, como siervos de Dios, tenemos una paciencia eterna, pero no es así. De hecho, la prueba más difícil, que nos ponían en el Seminario, recuerdo, era esa: nos ponían en una cola de la Oficoda, el Registro Civil, en la del Coppelia, ahí en 23… vestidos con trajes como este, con estos calores… ¡en pleno agosto!

Siro: ¡Cuanto lo siento Su Eminencia!

CJO: Nada comparable, hijo, con mi primer viaje al extranjero…. ¡cómo tuve que esperar! Por suerte ya eliminaron las dos carticas esas… pero vamos a nuestro asunto. Como debes saber, porque por algo estás aquí, han sucedido cosas muy desagradables en mi entorno. Palabras que se han malinterpretado. Necesito esclarecer un poco todo… por ejemplo, la famosa lista de los presos políticos.

Siro: Muy lamentable todo Su Eminencia, pero si usted me permite interrumpirle…  fue Usted, quien intercedió para la liberación de todos aquellos que se fueron para España. Entonces…

CJO: ¡Qué agradecidos estaban! Yo no tengo absoluta culpa de lo que sucedió después. Mi papel fue el de mediador… les ha ido mal, pero ¿qué tengo que ver yo con todo eso? Sin embargo me acusan. ¡Fariseos! Todos, todos salieron de prisión. Excepto unos pocos, pero la lista se multiplica. Entra un ladrón de gallinas, un asaltador de carteras en el P1, un golpeador de mujeres, hacen una huelga de hambre, y cambian de status. Ya no son viles presos comunes… ¡por Dios!

Siro Cuartel: ¿Incluye Usted, Su Eminencia, en ese listado a Angel Santiesteban?

CJO: Hijo, déjame comentarte que Ángel, no es precisamente un ángel. Bien delicuentón que siempre ha sido, negociante nato, que no se engañe nadie. Varias casas, varios carros, choferes, guardaespaldas…  A él, le gusta estar preso. Sus mejores textos los escribe desde la prisión. Le gusta meterse allá dentro para escribir.

Yo lo entiendo, con el stress que se vive en la calle, no hay quien escriba ni un poema. Es un gran escritor, pero es un tipo maníaco, super controlador… y ya te digo, adora estar preso. Chequea su historial… descubrirás cada detalles “negros”

Siro: Su Eminencia, pero a mi me parece que…

CJO: Él es muy manipulador, muy manipulador, y se agarró de un clavo, pero de que por poco le zafa un timpano a su ex-esposa, Kenia, se lo zafa. Es cierto que ella, lo tenía obstinado. Kenia es una tipa media loca también, y lo sacó de paso…

Siro: Su Eminencia…. ¡cómo usted sabe cosas!

CJO:…Un loco con las mujeres. Ahora, despidió por control remoto, desde la prisión, a su última esposa. La actriz Sheylla Roche. Pobre ella, tan tierna, con esa cara angelical…. ¡de la que se ha salvado! Ni ella misma lo sabe.

Siro: ¡Y como María Elvira defendía ayer a Santiesteban! Eminencia, ayer María Elvira se ensartó en unos dimes y diretes con Edmundo en MiraTV que… ¡pa´qué te cuento! A mí me encanta Maria Elvira, pero ayer eso fue casi que un zafarrancho en una cuartería de Centro Habana, no un programa de debate en la TV.

CJO: Maria Elvira no aprende…. ¡si ella supiera que la inmensa mayoría de la gente que ella dibuja como santos, son unos viles mentirosos! Pero que se puede esperar… ¿sabías, hijo, que María Elvira, una vez fue secuestrada en el Salvador por el FMLN?

Siro: Su Eminencia…. ¡cómo usted sabe cosas!

CJO: Son secretos de confesión hijo…. ella misma me lo contó.

Resulta ser que a todos los demás periodistas que estaban con ella los mataron. Y ella para salvarse dijo que era cubana; que Cuba y el FMLN eran amigos. Y ahí mismo dio dos o tres vivas a la Revolución, y a Fidel, y la soltaron. Yo creo que en aquel instante ella no había aún entrevistado a Fidel. Ella aún guarda esa foto. Dicen que cuando viaja a algún país “peligroso” la lleva consigo, para que in extremis, le sirva de salvo conducto.

Siro: ¡Eminencia!…. ¡cómo Usted sabe cosas!

CJO: ¿Crees que llegué a donde estoy así de fácil? Muchas horas en los confesionarios escuchando secretos, que ya no son tan secretos.

Siro: Volviendo a esto de los disidentes. Hablábamos de Angel Santiesteban, el escritor. Dice Usted que… ¿no es un disidente?

CJO: ¿Legítimo? Puede que sí… ¡no lo dudo! Lo que pasa es que con esto de los disidentes legítimos han ocurrido sucesos que… ¡para qué contarte! Payá era otra cosa, algo auténtico, con formación, con vocación de ayudar… verdadera. Estos de ahora tienen otros intereses. Viajar por ejemplo. Recibir premios en metálico. La austeridad de Payá es algo que nunca se aprendió en este país. ¡He sufrido cada engaño y decepciones!

Siro: Cuénteme Eminencia, necesitamos escucharle, para comprenderle….

CJO: ¡Sufrí mucho con Valladares! ¡Valladares me hizo cuestionar mi fe religiosa! Incluso, mi confianza en esta Revolución de los humildes, para los…

Siro: Eminencia, no desvirtúe el análisis… ¿qué pasó con Valladares?

CJO: Fue un golpe muy duro… fue el primer choque frontal. El hombre era y no era.. la Iglesia se viró al revés, no se dormía, fue duro… luego que todo se aclaró, hasta un soneto escribí.

Siro: ¿Escribe usted sonetos Eminencia?

CJO: Obtuve en el Seminario las más altas condecoraciones en Literatura. Ese soneto, aún lo recuerdo. ¡Aún la silla de ruedas de Valladares se me aparece en los sueños! Dice así:

” De falacias estoy hasta el gollete

con un miedo ya casi sodomítico

porque cierto “poeta paralítico”

ha trocado poesía por billete.

Ni tortura, ni oprobio, ni grillete

ni cañones de fuego monolítico

bastarían al preso parasítico

precursor de tamaño y burdo brete.

Sus peores poemas en subasta

mientras que se lanzaba de un tirón

al piso, para hacer la transición

de infortunado inválido a gimnasta.

No sería su historia tan nefasta

si no hubiera bajado del avión”.

Siro: Eminencia…¡ni los de Sor Juana! aunque… ¡no entendí mucho!

CJO: Hijo, el hombre no era paralítico nada. Caminaba como un ciempiés, y daba más brincos que Sotomayor. ¡Un engaño total! ¡Un fiasco! Y aunque me puse en alerta, otra vez estos disidentes me volvieron a engañar.

Siro: ¿Cuándo Eminencia? ¿Quién?

CJO: Una ex-vendedora de Visas… y falsa huelguista de hambre. Su nombre es Marta Beatriz Roque Cabello. ¡Tuve ganas de darle un halón de pelos!  Fánatica a la Internet… y no la pagaba a 2.00 cuc como está ahora de barata en Nauta. ¡Na! Ella si la pagaba cara, y de 128 mbps.

Siro: ¡Qué manera de botar el billete! ¡Y mi amigo Jorge Ebro pagando taxes!

CJO: A ella se lo mandaban por una tronera hijo. ¡Nunca le faltó! Su celular, que fue de los primeros… siempre tenía saldo. Cuando aquello no había recargas online, pero… ¡cómo ella las jineteaba!

Siro: ¿Ella también le inspiró un soneto?

CJO: No, a ella le escribí una décima.  Fue un poco raro, porque la escribí pensando “desde” ella. ¡También me la sé de memoria! Te la recito:

“Harta estoy ya de remate

porque por la ventanilla

me han pasado una costilla

de res, huevos y aguacate

No estoy para este combate

del estómago vacío,

ni para este desvarío

entre patria o libertad.

Al carajo esta “hermandad”

Voy echando Esto no es mío!!!”

Siro: ¡Eminencia! ¡Ni el Indio Naborí! ¿Entonces la huelga de hambre era falsa?

CJO: ¡Más que una de las pelucas que usa Hayla Mompié! ¡Tremendo tutes de aguacate que se daba por la ventana del cuarto Doña Beatriz! Y uno aquí… tampoco dormía, recibiendo llamadas a toda hora: “Que se nos muere Eminencia, se nos muere Marta. Una luchadora legítima” Así nos decían. Era un acribillo constante. Y luchaba sí, claro que luchaba. ¡Yo sé bien lo que ella luchaba! Y luego tiene el descaro de aparecerse en una fiesta a la cual estaba yo invitado. Quiso acercarse, pero le lancé una mirada, que ella debe haber visto el diablo en mis ojos.

Siro: ¡AVE MARIA PADRE! ¡Persignémonos!

CJO: Sí hijo, tienes razón, discúlpame, … que dislate el mío mencionar a Satanás, en casa del Señor. Pero es que de verdad, yo allí, tomándome un refresquito de piña, y vienen, me provocan, luego dicen que yo dije; pero ¡qué casualidad que la camarita que tenían escondida en la mano no grabó nada! ¡Ya los conozco! ¡Ya no me engañan!

Siro: ¿Se la olió Eminencia? Quiero decir, la patraña

CJO: El Señor está de  mi lado. No olvides que el Señor es Omnipresente. Está en todas partes. Lo ve todo. Lo escucha todo. El señor no es Yusnaby a quien lo engañan con una balsera. Y yo, aunque a muchos les pese, soy su representante en Cuba. El representante de Dios, quiero decir. Con esto no quiero decirte que sea un ser humano perfecto.  Yo también tengo mis debilidades, mis flaquezas, cometo mis pecados, me equivoco, sé reconocerlo, pero merezco respeto. La única que me irrespeta siempre, es Dalia Soto. ¡Yo la amo! Pero ella cuestiona mi fé.

Siro: ¿Sí Eminencia?

CJO: Dalia hace unas croquetas de bacalao hijo…. ¡para chuparse los dedos! No puedo resistirme a la gula de comerme dos, tres, cuatro, cinco y hasta más croquetas. Pero luego yo mismo me arrepiento, y me escucho la confesión. Tres pater noster, y ya estoy en santa paz con nuestro Creador.

Siro: ¿Son ricas las croquetas de Dalia?

CJO: ¡Son un pecado! Son … ¡la ostia hijo, la ostia!

Siro: Eminencia, nos queda poco tiempo… en realidad ha sido importante que usted nos aclarase esos detalles, pero yo no estaba preparado para esta entrevista, me enteré hace apenas un par de horas; cuando aterricé, fue que mi celular cogió cobertura….

CJO: Hijo, – debo decirlo, y que el Señor me perdone – esto, ¡no lo arregla ni Dios! ¡ETECSA es Omnipotente!

Siro: No se preocupe  usted … quizás ahora, cuando venga el Papa Francisco…

CJO: Son tantas cosas las que hay que arreglar hijo, que me temo que esta corta visita de mi amigo Bergoglio, no resuelva mucho, pero… confiemos en el Señor. Sigamos confiando… esperemos.

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8 comentarios en “Cardenal Jaime Ortega: “Hijo, – debo decirlo, y que el Señor me perdone – ¡esto no lo arregla ni Dios!

  1. Siro tu eres de la CUJAE porque eso de las cajitas en casa de María solo lo conocemos los de por allá. Saludos y sigue que los post están buenos buenos.

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    1. No no soy de la CUJAE, jajajaja pero un día, hace como 10 años, estaba en el aeropuerto, volao del hambre y saliendo de allí, pregunté donde se podía comer algo, y me mandaron a casa de una Sra que vendía cajitas. No recordaba su nombre, puse María porque es un nombre común, y mira tú… gracias por leer. un saludo

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