Guillermo “Coco” Fariñas: “Me engañaron como a un niño chiquito”

Siro Cuartel y el Coco Fariñas en La Guarida

 

La cita fue en el restaurante La Guarida, porque así lo decidió él. Yo le argumenté que era un poco caro, que mi salario de periodista de DDR no me alcanzaba para esas exquisiteces, pero él insistió en tres cosas: una, que él pagaría; dos, que el ruido de la reparación en el techo sería ideal para que los micrófonos de la Seguridad del Estado no grabasen nuestra conversación; y tres, que tenía un hambre atroz y que iba a romper la ayuna “de verdad”.

<<La romperé de verdad, cómo los dioses mandan; no con el pan con tomate ese que me dieron.>>

Más tarde, cuando nos encontramos en la puerta de Concordia 418, se me confesó:

“Siro, tengo un hambre que no me la brinca un chivo”. Entonces entramos.

Apenas vi el letrero de Fidel en la pared, temblé de emoción. Y se lo dije al Coco, y él, psicólogo de profesión me dijo: “Siro, eso es hambre.

Yo le comenté que debajo del letrero ese se había retratado Klhoe Kardashian, y el Coco ripostó con una frase lapidaria: “Qué tipa más comemierda

Entonces subimos. Seguir leyendo

Osmany García: “Siro, en la Habana no hay quien encuentre un tubo de pasta de dientes.”

2-2

Llegué tarde al Aeropuerto de Miami. ¿Pero cómo iba a sospechar yo que Maylín Legañoa, una periodista a la que vi crecer me iba a dar la mala de esa manera?

<<Siro, Osmani llega a las 5.00pm>>, me dijo cuando la llamé.

¡Qué embarcada me dio esa muchacha! Coño, ella antes no era así. Pero bien, uno entiende.

Igual me pasa con Jorge Ebro, que me ha tumbado 2 o 3 entrevistas mándandome para cualquier lado menos para donde debo ir. Un día le hablé de qué quería entrevistar a Rigondeaux, y me dio una dirección de un gimnasio en la 62 del NW. Otro día le pedí me diera la luz con José Fernández, el pitcher, y me mandó para una iglesia en Homestead. ¡Coño, qué malos son estos periodistas del Sur de la Florida! Muy profesionales en el trabajo, pero en los sentimientos… pero a Ebro yo también lo entiendo. Tiene que pagar sus taxes claro,… ¡y cómo vienen este año, Jorgito!

En fin, que le tienen envidia a DDR esta gente, pero si creen que así van a entorpecer mis labores… yo tengo un pase anual del MDM, y con eso voy hasta el fin del mundo. Yo llego al Hialeah Metro Station y de ahí, llego a cualquier lugar de los Estados Unidos.

Volviendo a lo de la entrevista… ya Jorge Carrasco me lo había dicho: <<Siro, Osmani tiene tremendas ganas de verte.>>

Y así fue. En cuanto a mí me vio, a mí se abalanzó, y con voz entrecortada me dijo:

<<Coño Siro, ¡yo te hacía esperándome en el aeropuerto compadre!>>

Entonces tuve que explicarle….

Seguir leyendo

José Ramírez Pantoja: “Yo pedí también permiso para ir a Argelia, pero me dijeron que ese central ya no existía”

PANTOJA

 

Después de 48 horas de un accidentado viaje, y luego de dar vueltas por la ciudad de Holguín, me encontré, por fin, frente a la casa del holguinero más mencionado en las redes sociales en las últimas dos semanas.

No crean que hablo de Aroldis Chapmann, no, hablo de José Ramírez Pantoja, a quien me encontré abatido, sentado en el portal de su casa, triste y acongojado.

No es para menos. Al pobre en menos de un santiamén le ha caído una locotomora rusa encima, pero que alegría me dio cuando le vi sonreír al verme.

Siro, hermano, ¡yo sabía que tú no podías fallarme!“, me gritó desde su humilde morada, y yo, sin quitarme el polvo del camino, le pregunté si podía, al menos quitarme los zapatos. Él, asombrado, y aunque sancionado, no perdió tiempo – ni el oficio – para hacerme una primera pregunta. Seguir leyendo

Isabel Pantoja: “Me regreso a España; a mi sobrino no lo salva ni el médico chino”

ip

Por fin ha terminado mi sanción. ¡Dos meses sin entrevistar a nadie! Dos meses que debo decirlo: fueron una eternidad.

En realidad yo no hubiese querido decir nada. Hubiese preferido seguir así, trabajando en DDR, haber entrevistado a Madonna, a los Rolling, a la psicóloga millonaria, a Eusebio Leal… que de hecho, lo llamé antier, pero cuando desde el otro lado de la línea, Eusebio, a quien conozco desde los días en que iba a la Facultad de Artes y Letras a buscar a su novia, me dijo: “no me han dejado nada“,  a mi me entró un dolor en el pecho inmenso, y me puse a llorar con él. Solo sus palabras me sacaron del sopor: “No llores Siro, ¡yo soy un soldado!“, y bueno… debo contar estas cosas, porque la realidad es muy distinta a lo que los demás piensan.

Yo trabajo por un salario fijo. ¡A mi no me pagan por entrevistas! Pero una denuncia envíada directamente a las oficinas de Alfonsito, en la cual argumentaban que mi blog era también, un medio alternativo, me obligó a estar en la retaguardia por un par de meses. No por mi voluntad, repito, sino sancionado.

Por eso, cuando llegué hoy al trabajo, y mis dos compañeros me esperaban con un cake – si es que a aquello se le pudiera llamar cake – para festejar mi regreso, lo menos que yo esperaba era que, “saliendo de la cárcel”, me tocara entrevistar a otra “ex-presidiaria”; nada más y nada menos que a Doña Isabel Pantoja.

<<Siro, me dijo mi jefe, dále para el aeropuerto… apurate, Chico.>>

¿Viene la Pantoja?, pregunté.

<<No viene, se va… pero apúrate que no la cojes.>>

Y de verdad ya se iba cuando llegué a la Terminal 3. Yo llamándola, “Isabel, Isabel… Isabel” y ella parece que para evitar los paparazzis, no se volteaba.

Entonces extendí mi mano para tocar su hombro, pero mis dedos terminaron enredados en su negra cabellera.

¡Joder!, gritó, ¡aquí también! ¡Me cago en la hostia!

Y se volteó violentamente.ip Seguir leyendo

Yakarta: “No es justo que te paguen así; con billetes de a uno. ¡Ni que yo bailara en un Go-gó!

yakarta

Esta entrevista habia quedado pospuesta.

El dia que yo llamé a Luis Javier, o Yakarta como le dicen ustedes, él con tremenda alegría me dijo que se sentía apenado, pero ya había cuadrado con par de bicitaxistas, para que lo ayudaran en una gestión “ahí”, y que no podía postergarse.

Luego supe, que iría al Banco Metropolitano a cambiar dos pomos plásticos de agua, pero de los grandes, de esos que se usan en los bebederos, pero que él los estaba utilizando como alcancía.

Por supuesto que no le creí mucho, pero él me mandó una foto.

“Mira, este pomo lo estrené ayer; ¿viste cómo va pa arriba?”, y entonces comprendí que mi amigo de tantos años, estaba teniendo un éxito indiscutible.

13681074_1661512660836930_7612754121967053495_n
Pomo donde Yakarta está echando el dinero que le tiran

“Ya no tengo dónde meter el dinero que me tiran, Siro; ¿hacemos esa entrevista otro día?

Y ese día llegó hoy.

Él estaba un poco molesto, porque Yomil y el Dany iban a cantar con Amaury Pérez, pues dijo, idea original de esa fusión habría sido suya.

“Hace 5 meses yo les comenté a ellos que yo quería hacer algo con Silvio, o con Vicente. Que sí el Baby Lores había hecho algo con Roldán, yo podía ir más arriba. Se me adelantaron. Pero na´… donde hay desquite no hay agravio.”

Seguir leyendo

Amaury Pérez: “Resucitaré en el reggaetón como el Ave Fénix”

amaury-580x385

 

Vivir “cerquitica” del Vedado tiene esa cosa única, mágica, que te permite entrar en contacto con la farándula y los artistas que por ejemplo, nunca ves por Párraga. 

Cuando caminas por 23 y vas, como yo, pensando en por qué la 1ra Secretaria de la UJC no quiere darte una entrevista; o por qué destituyeron a Murillo si iba tan bien nuestra economía y cosas así, te puedes tropezar con cualquier grande que salga del ICRT, o del Ministerio de Salud. 

Y así me pasó a mí hoy, que iba caminando… y caminando y de pronto me tropecé ¡una vez más! con mi amigo Amaury Pérez.

Intentó esquivarme, o al menos eso me pareció… no sé, todo fue tan confuso; pero lo llamé y se detuvo.

Confieso que su saludo me chocó un poco. Fue efusivo, algo poco acostumbrado en él, que cuando me ve huye, incluso lo miré extrañado… me saludó con mucho cariño. ¡Eso sí!  Seguir leyendo

Iroel Sánchez: “Siro, en Cubainformación y en Aporrea hay plazas disponibles para todos”

iroel

¡Cuanta alegría me dio volver a ver a mi amigo Iroel esta mañana!. Todavía cojea del accidente, pero él dice que “está firme”, y eso me puso tan contento… ese optimismo, esa fe ciega en su inamovilidad,… ¡es un gran tipo sin dudas! Y lo mejor de todo es que no es el único.

Andaba por el Registro de Propiedad, y le dije que quería hacerle una entrevista.

¿Otra más?, me preguntó y entonces le dije que sí, que si él aceptaba yo lo entrevistaba.

iroel

Iroel Sánchez: Coño Siro compadre, ¡mira que tú insistes!

Siro Cuartel: Contra chico, perdona… estoy luchando mis frijoles sin robarle nada a nadie. ¡Yo no le robo ni los sueños a la gente! Simplemente estoy colaborando. Solo eso… perdona vaya, si te molesté.

IS: ¡No chico! ¿Qué pasa? ¿Somos o no somos? ¿Sabes lo que admiro de ti? Que siempre andas preparado. ¡Se nota que eras un pionero moncadista!

Siro Cuartel: ¡Siempre listos!

Iroel Sánchez: ¡Que viva la Revolución cojone! Vaya, disculpa mi exabrupto, ¿si?

SC: ¡Que viva! ¡Que viva! En Mulgoba Iroel,…

IS: ¿Qué pasa con Mulgoba?

SC: Nada, te iba a hacer un cuento, pero pensándolo bien… mira, pasemos a la entrevista, que se nota que estás apurado.

IS: Sí, vine aquí rápido, a gestiones personales. Voy a inscribir una cosa ahí.

SC: ¿Un auto?

IS: ¡Ojalá!, pero no. Vengo a inscribir un término, que es más bien una corriente filosófica, moderna, muy actual y trascendente.

SC: ¿Un término? A ver, termina, explícate.

IS: “El Iroelismo”, así le he llamado. 

SC: Y… ¿sobre qué trata?

IS: Consiste en aplastar ideas.

SC: ¡Qué bien! ¡Cómo sabe mi jefe de eso! ¿Y qué me dices de Chang? ¿El director del Vanguardia? ¡Todo un maestro! ¡Y Norelys Almaguer! 

IS: Precisamente ella fue la que me recomendó venir aquí. Como tú sabes, ella es la que patentizó el termino de la viralidad inducida.

SC: Yo pensaba que lo que era inducida era la corriente… ¡qué buenos profesores de Física yo tuve en la Lenin, Iroel! Ya no los hacemos así… ¡qué lástima! ¿A dónde hemos llegado?

IS: Deja ver… bueno, estamos en Playa, lo que no sé qué Avenida es esta. Mira, pero aplastar mediante el “iroelismo” no es así como así, eso requiere su técnica.

SC: ¿Qué es?

IS: El copy and paste. No me mires así. Yo sé que no soy creativo como tú, … ¡uno tiene que aprovechar lo que tiene! A ti te gusta inventar, yo copio y pego, y entre cada pegao meto dos líneas inventadas por mi.

SC: Me haces sentir mal compadre. ¡Yo no pensaba que escribir era tan fácil!

IS: Con ese copy and paste me he pegado unos cuantos viajes.

SC: Dime Iro, ¿qué piensas de la nueva restricción a los periodistas oficiales?

IS: ¡Una excelente idea!

SC: ¿Y…de qué van a vivir ahora?

IS: ¡Ojalá yo pudiera responderte esa pregunta! Pero Siro,… ¡coño Siro, que tú estuviste becado en Fy3ra! Sin elevador, comiendo arroz con col, sopa de col y cerelac en el desayuno, y no te quejabas tanto. ¿Te moriste? No, y mira dónde has llegado.

SC: ¡Cierto! Oye, ¡y a mí nadie me dio la luz! Tremendos apagones que yo me he mandado. ¡Y nunca flaqueó mi espíritu!

IS: Como dice la canción ¡Nadie se va a morir menos ahora!

SC: Si no lo hice cuando tuve mis momentos, ahora no me puede dar por eso…

IS: Pero bueno, fíjate tú, si esta Revolución es infinita en su bondad, que ninguno de esos que ahora han sido “expulsados” de Oncuba, o de El Toque, o de Progreso Semanal, quedará sin empleo. ¡La Revolución no abandona a sus hijos!

SC: ¡Bien dicho!

IS: Todo el que se ha quedado sin pincha, o sea, el que ahora no pueda colaborar con ningún medio alternativo, tenemos plazas para él. 

SC: ¿Si? ¿Dónde? Va y hasta yo me embullo.

IS: En Cubainformación , y en Aporrea. Eso sí, ¡hay que hablar bien del proyecto socialista! Ahí, hay plazas disponibles para todos, … son bienvenidos.

SC: ¡Alabao Iroel! ¡Qué gran noticia! ¡Se van a poner tan contentos! Oye, ¿tú sigues colaborando en esos medios?

IS: ¿Y quién me lo va a prohibir Siro? ¿Tú?

SC: ¿Yo? Si yo no mando ni en mi casa… vaya lo digo, como ahora ha sonado el bombazo ese, pensé que a ti también te lo habían prohibido. ¡Ño compadre! ¡En Cubainformación con mi socio Manzanares! Pero… ¿esa gente paga por artículo?

IS: ¡Ni un kilo prieto! Ahí se colabora por convicción. Lo único que si, a cada rato cursan invitaciones para viajar al extranjero, y ellos cubren los gastos.

SC: ¿Cuántas invitaciones te mandan?

IS: Una, pero Siro, ¡un revolucionario no anda exigiendo mucho! Si con una basta ¿para qué quiero dos? Además, esto no se puede convertir en un gallinero, que tú sabes bien que  en un gallinero, lo que hay es poco huevo.

SC: Como nos enseñó la Revolución… ¡hacer más con menos!

IS: Lo que tienen que tener calma Siro, y no desesperarse… todo llega a su momento. Como dice Raúl: Sin prisa, pero sin pausa.

SC: ¿Y cuánto más tenemos que esperar?

IS: ¿Aquí dices? No sé, tengo que esperar que me llamen. Si hubiese tenido 5 cuc hubiese resuelto hace rato, pero en este país ya nadie te resuelve de gratis nada.  Hay que esperar. 

 

Robertico Robaina: “Siro, Fidel era mi guía, mi faro, pero un día me apagó la luz”

rr4

A Robertico Robaina lo conocí por teléfono primeramente.

A cada rato llamaba a casa de una vecina de Victoria Velázquez, la que luego fue su sustituta (y luego fue defenestrada también), pero que en aquel entonces – años 90´- había sido llamada a cubrir filas a La Habana.

Procedente de Las Tunas igual que mi suegra, Vicky, me lo presentó un día, y entre el Robe y yo surgió una amistad, sino muy profunda al menos sincera.

rr4Yo estudiaba en la Universidad cuando aquello, y estaba becado en Fy3ra, específicamente en el piso 19-A, y casi todas las mañanas me lavaba la boca en el balcón, y escupía la pasta dental hacia el vacío.

En los días de mucho viento, escupitajos míos llegaban hasta la piscina del Presidente, lo recuerdo; y no lo hacía por puerco, no, es que yo me paraba en el balcón para saludar a Robertico, que bien tempranito en la mañana, no sé si por austero o porque quería bajar de peso, llegaba en su bicicletica Forever al MINREX como si fuera el Ministro de Relaciones Exteriores de un país europeo. Era Ministro de Relaciones Exteriores sí, pero de Cuba.

<<Robeeeeeeeeeeeeeeeeeee>>– le gritaba desde la distancia y él miraba hacia detrás y me devolvía el saludo.

¿Por qué no lo llamas un día antes de que llegue al MINREX, digamos cuando vaya a cruzar G?, me preguntó en una ocasión Renay Chinea, un amigo de la beca.

Hay que reconocer que Chinea siempre estuvo virao’ contra el régimen.

Por eso no me extrañó la llamada de Robertico, ahora, tantos años después, para contarme lo sucedido con sus cuadros en Ciudad México.

<<Ven, para que me entrevistes>>, me dijo.

Yo sé que no soy reportero policial, ni de crónica roja. Es más, yo no sé hacer reportajes de este tipo, pero pensé que si me leía algunas de las primeras cosas que hizo Gabriel García Márquez podía intentarlo.

Tenía mis dudas, claro está, pero cuando el Robe me dijo: “Si quieres no almuerces, y almuerzas aquí en la casa conmigo”, no lo pensé dos veces. Al único que se le puede ocurrir preferir almorzar en el Instituto de Periodismo es a mi amigo Tubal Páez.

Así que fui para casa del Robe.

Me lo encontré sonriente, delante de unas de sus pinturas y como la hora de almuerzo se acercaba, apuré la entrevista. Seguir leyendo

Hugo Cancio: “Siro, tú viste el local qué reducido. Evidentemente, esa fiesta no podía ser para todo el mundo.”

Hugo Cancio en la Fiesta de OnCuba, junto a Siro Cuartel, quien ha engordado unas libras. Foto: Flickr

Una de las satisfacciones más nobles que uno puede sentir como periodista es asistir a un lugar en el cual en cada centímetro cuadrado exista un colega tuyo del gremio. Ya sea ejerciendo funciones, o no, como en cualquier redacción nacional.

Me gusta ver cuando hay periodistas “a pululu”, pero no reunidos. No me gustan las reuniones.

Por eso fue que, aunque no fui invitado – debido a un lamentable descuido – y aunque mi tía Edelmira siempre me aconsejaba que “dónde no seas invitado no eres sobrado”, decidí darme una vueltecita este viernes 3 de junio, por Macaya Gallery a eso de las 7.00pm a la fiesta que Oncuba celebraría con motivo de su 4to Aniversario.

Debo decir que el nombre de Macaya no me gusta, como tampoco me gustó que el cartelito que se regó por todos lados estaba escrito en inglés. ¿Cuál es la guara con el idioma del enemigo? ¿Cómo un cubano cubano puede palpar el momentum si te lo disfrazan en un idioma extranjero? ¿Oncuba no es una plataforma bilingüe?

Pero a pesar de todo fui… y no me sentí bien. Esperaba encontrar rostros conocidos, rostros de personas que habían trabajado en ese medio. Gente que se rompió el lomo desde el mismo inicio; desde cero. Gente que… ¡para qué hablar de eso!

Me fui, claro y me dije: “Luego llamo a Hugo (Cancio) y me disculpo… o le pregunto.

Pensé no hacerlo, hasta que ayer sábado me decidí y lo llamé por teléfono. Seguir leyendo

Iroel Sánchez: “A esos médicos cubanos deberían hacerles un monumento.”

iroel

La noticia me llegó vía Tampa. Ustedes saben que la gente allá, se entera primero de las cosas, con respecto a los que viven acá. Mi jefe se asustó muchísimo. El estaba detrás mi, mirando lo que yo escribía, cuando un mensaje en forma de chat “saltó” en mi pantalla:

“Siro, Iroel acaba de tener un accidente”

Entonces mi jefe me hizo una seña de “Averigua a ver qué pasó”

¿Cómo fue eso? ¿Cómo te enteraste?, le pregunté a mi fuente.

-Lo acaba de poner en su muro de Facebook.

-¿Pero cómo que lo acaba de poner en su muro? ¿No dices que acaba de tener un accidente? ¿Andaba con el tablet? ¿En qué hospital hay Wi-fi? Dime, necesito hacerme unos análisis…

-Parece no fue grave, creo que le enyesaron una mano, y una canilla. Lo mandaron para su casa.

“Qué vicio, comentó mi jefe; en vez de estar haciendo reposo, y se mete a Internet a preocupar a uno.”

-Coño Jefe, no hable así del Iro. ¿No está usted preocupado? (le pregunté)

Un poco… ¿te imaginas que El Iro se nos vaya? ¡No quiero ni pensarlo! ¡Nosotros no somos así!

-Se imagina Jefe, ¿qué fuera de nosotros si sólo tuviéramos que rebatir a Yadira Escobar?

– Mira Siro, no me hables de esas cosas. ¡Arranca para casa de Iroel y averigua cómo fue todo.

Así que salí corriendo. Llegué tan agitado, que tuve que sentarme en el muro del portal… me recordé de la ocasión en que visité a Fabio Bosch Jr. Toqué a la puerta. Seguir leyendo