Fernando Ravsberg: “Siro, el del pullover rojo traía un hambre… y sed, también tenía sed.”

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Luego de dos semanas de intenso debate en las redes sociales con respecto al tema de “Los periodistas imprescindibles”, andaba yo buscando todavía los likes de aquella publicación – sobre todo a quienes lo dieron y ahora no aparecen – cuando el que apareció fue mi jefe y con cara turbada me dijo que tendría que volver a mi viejo oficio de entrevistador.

<<Siro, ha salido de la clandestinidad un agente encubierto de La Pupila; ¿todavía tienes el contacto con el editor de ese Blog?>> me preguntó y al conocer mi respuesta, y de los lazos indisolubles que me unen a Iroel Sánchez me apuró entonces.

<<Pues ve para su casa, que están festejando.>>

“Jefe, ¡Cuba no ganó la Serie del Caribe!, ¿Festejando qué están?”, pregunté

No sé, supongo que un éxito; nadie festeja una derrota. Dale ve, no demores,” me ordenó.

Así que otra vez me aparecí yo en ese lugar… pero por más que toqué en la puerta nunca me abrieron. Y eso que se sentía al Chacal dentro.

Justo en ese momento recibi una llamada de Fernando Ravsberg. Me invitaba a una comidita en el patio de su casa.

Fernan, no puedo“, le dije.

“Ven hombre, mira que voy a hacer un asado con tilapia de potrero. “La roja”, la que a ti te gusta.”

Fernan, es que tú te reúnes con cada elementos” argumenté para hacerme el importante.

Pero bueno, a tanta insistencia – uno no puede negarse así como así a comer un asado uruguayo – decidí ir.

Para no llegar con las manos vacías compré un doce de Heineken, y tras dos horas de camino, entre botellas y almendrones llegué a la casa de mi amigo Fernando Ravsberg.

Siro Cuartel: (tocando a la puerta) Fernan, ábreme… dale que yo sé que estás ahí. Desde aquí afuera siento la música.

Fernando Ravsberg: ¿Quién es?

SC: Soy yo. Siro

FR: (abriendo la puerta) Coño compadre, al fin llegas.

SC: El transporte Fernan, el transporte. Pero no importa llegar tarde, si no llegar. Oye ¿qué escuchas? ¿Yomil y el Dany?

FR: No chico, Los Redonditos de Ricota. Música argentina. Pasa, pasa, acomódate aquí en la sala, que tengo visita allá atrás.

SC: Mira, esta vez no vine con las manos vacías. Traje cerveza.

FR: Coño Siro, pero lo hubieras dicho antes. Pasa, pasa para el patio, pasa rápido que no quiero pegaos. ¿Cerveza Presidente?

SC: No, Heineken. Holandesa, muy bue….

FR: Coño Siro, ¿tú me quieres joder? Saca, saca esa Heineken de mi casa. ¿Cómo que de Holanda? Siro, ¿tú no sabes que Holanda pertenece a la OTAN? ¡¿Cómo tú vas a traer cerveza holandesa?!

SC: Bueno yo… ¿la boto?

FR: ¡Vas a botar, ni vas a botar! Lo que tenías es que haberla traído envuelta compadre,… o haber traído Corona que es mexicana. Pero bueno, pensándolo bien, si Alemania pertenece a la OTAN también, e Iroel estuvo hace poco en Alemania y seguro que tomó cerveza alemana… ¡venga esa Heineken!

SC: Fernan, cuando uno tiene claros sus principios, ¿qué importa lo que uno come o toma? Lo importante es lo que se lleva dentro, en el pecho y en la mente. Vaya, digo yo.

FR: Tienes razón compadre… disculpa. Es que esto de las fiestas… mira, la última que tuve aquí en la casa, con unos amigos, no fue del todo feliz. Disculpa, es que ando turbado.

SC: Y… ¿qué fiesta fue esa?

FR: Una comidita que hice. Unos chorizos parrilleros, ¡cubanos, pero la receta “de afuera”. Pero no me hagas recordar ese suceso. Ha sido tan triste.

SC: ¡Cuéntame! ¿Cuándo fue?

FR: Un domingo… aquí, con mi esposa, Harold, tú lo conoces; Ida, la italiana y su marido; Paquito, que vino después; otro amigo, y otro amigo de Harold, un tal Javier…

SC: ¿Amigo de Harold? ¿Cuál? No me digas que uno de esos que dan like en Facebook, y luego se esconden cuando se forma “la candelá”

FR: No sé si este… ¡da igual! lo que sí puedo decirte coño, es que ¡a mala hora lo invitaron! Mira, es este, el de esta foto. ¡Si hasta lo circulé en negro!

16651815_10211978655801015_419216920_nSC: ¿El del pullover rojo?

FR: Ekelekuá, el que está a la izquierda.

SC: ¿El de la izquierda? Pero… ¿eso es una camisa o un pullover?

FR: Da igual. Ese mismo. Siro, ¡qué hambre traía ese hombre! Yo sirviendo, tú sabes, y el hombre pidiendo: <<Tócame Fernando, ¡tócame!>>, decía. Vaya, que le diera jama, que le sirviera.

SC: ¿Y tú lo tocaste? Digo, le serviste.

FR: Parece que no fue suficiente…Coño Siro, que estamos en Cuba ¿no? Había que distribuir.

SC: Sí, claro. 

FR: Ha sido tan triste… Ahora anda diciendo que “no lo toqué” Y que lo que le di fue salchicha. Después que acabó con la quinta y con los mangos. ¡Por poco revienta de la hartada que se dió! Se comió los chorizos que le tocaban a él y más que eso. No me hagas recordar… coño, ¡el pobre Paquito! 

SC: ¿Qué pasó con Paquito?

FR: Paquito venía de una de esas REUNIONES interminables del PCC, y traía un hambreeeee. Yo había asignado 2 chorizos rioplatenses per cápita, al mas estilo de distribución socialista, con su correspondiente cucharada de salsa chimichurri, y el tal Javier, en un descuido ¡le cogió el chorizo a Paquito! O sea, se los comió. Y Harold, imagínate, apenado. <<Es que el hombre tiene hambre>>, me dijo para justificarlo. Y luego, como se veía sudoroso me dijo: “Dale agua, que también tiene sed.”

SC: De madre…e Ida esa ¿es la italiana?

FR: Ella misma. La pobre… qué pena con ella. Cuando vió esa escena… dice que nunca había visto “mangiar” tanto a alguien desde la “dopoguerra.”

SC: Oye… ¡y mira que se pasó hambre en Italia en “la dopoguerra”!

FR: Me dijo: <<Fernando, Io mangiavo tutto. A casa mia si mangiaba come pazzi, ma non cosí tanto! Questo sembra pazzesco. Non si capisce nulla.>>

SC: Ecco… nadie comprende nada. Oye, ¿y se quedó sin chorizo Ida?

FR: ¿Quedarse sin chorizo Ida? Para nada. Oye Siro, ¡esa italiana es una fiera! Imagínate, que vio el tenedor del muchacho cerquita del plato del marido de ella, y le dijo “Piano ragazzo, piano, ¡non mi conosci!” Y le puso una cara… que si el muchacho le toca el chorizo a su marido, ahí mismo se forma. 

SC: El  pobre, traía hambre.

FR: Después andaba velándole el plato de chorizo al amigo de Paquito. 

SC: ¡Porca miseria!

FR: Miseria nada, que había para todo el mundo. Lo que ese muchacho es un glotón. Mira, mira la foto, si tiene la cara redonda.

SC: Yo más bien se la veo cuadrada.

FR: ¿No será “un cuadrado” de esos que dice mi amigo Silvio? ¿O un cuadro? Mira Siro, sinceramente, ya de mirarlo me da mala pinta.

SC: Ese es el pullover; pero sí, mirándolo bien, más que un rostro cuadrado, tiene un rostro compungido.

FR: Debía estar tragando o masticando en ese instante. Yo creo que ahí se había acabado el vino.

SC: Seguro estaba tragando en seco.

FR: ¡Culpa suya! ¡Si él fue el que se tomó todo el vino! Con la escusa que no tomaba mate. Y Harold justificándolo. <<Fernan, es que tiene sed>>, me decía.

SC: Fernan, es que tú te reúnes con cada elementos. Pero nada, seguro la pasaron bien. Tomaron mate, jugaron dominó…

FR: En eso sí era bueno el muchacho. ¡Se viraba con cada fichas! 

SC: ¿La bajita siempre?

FR: ¡Pa qué hablar de eso! Y ahora pa colmo… Coño Siro, que no quiero recordar, pero… este hombre… ¡Mira que decir que “no lo toqué!” Él, que estuvo en mi casa, que se metió en mi casa. Y ahora anda diciendo esas cosas.

SC: Lo trajeron… como el Caballo de Troya.

FR: ¡Un Judas, Siro! ¡Un Judas! ¡Con tantas veces que leí la Ilíada! ¡La Biblia! Y pasarme eso a mí. Menos mal que ese día no saqué la carnita que tenía en el frío. Si no todavía estuviera yo en 100 y Aldabó.

SC: Es que tú te reúnes con cada elementos Fernando… con cada elementos. No sé, con ese pullover…que se ve feo hombre.

FR: Me dió lástima… lo ví así, con tanta falta de cariño.

SC: De caldero diría yo.

FR: Traía tanta hambre… y sed.

 

Rolando Acebal: “La sanción no fue por el tinte, sino por el bijol.”

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Luego de darse a conocer por la prensa nacional e incluso internacional que al boxeador pinareño Lázaro Álvarez, bronce olímpico en la cita estival de Río de Janeiro 2016, lo habían sancionado a estar 6 meses fuera de toda competición, mi jefe me envió a cubrir la noticia “directamente desde la fuente”.

Lamentablemente, el carro que me asignan para estas funciones ya había gastado la cuota de gasolina del mes; una cuota que, como uds saben, fue reducida al 50%. Así que ayer 29 de diciembre tuve que irme “en botella” y en ómnibus hasta El Wajay.

En realidad iba con pocas esperanzas de encontrar “algo” o peor, “alguien” dispuesto a hablar, luego de que ni siquiera a mi amigo Randy Alonso le respondieran desde la Comisión Nacional de Boxeo su artículo en Cubadebate; y que tampoco hayan devuelto la llamada que se hizo desde la redacción de Cubadebate pidiendo esclarecer los hechos.

Pero he de reconocer que yo tengo un prestigio,… he viajado y entrevistado estrellas en los más recónditos parajes; así que nada más que hice llegar, me atendieron. ¡Cuál no sería mi sorpresa al ver con la rápidez que vino el mismísimo Rolando Acebal a aclarar lo sucedido con Álvarez… ¡mi amigo Acebal!  ¡Cuántas veces compartimos pergas de cerveza en los carnavales de Guantánamo! Vaya, que uno tiene a veces hasta más suerte o amigos que el mismísimo Amaury. Sigue leyendo

Haila María Mompié: “Ese Nelson Rubio quiere coger conmigo el Emmy que no pudo coger con Pedro Castillo.”

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Después de dos días infructuosos tratando de lograr que Yusnaby Pérez me recibiera en la ciudad de Miami, tuve que regresar a la Habana.

¡Qué jodedera! Lo más que pude conseguir de ese muchacho es ver si la semana que viene puede recibirme.

Delante de mi se negó, repetidas veces, a dejarse entrevistar. Incluso, le propuse que él me entrevistara a mi. Tampoco quiso. Solo daba excusas… y yo, debo decirlo: no estoy acostumbrado a que me rechacen.

Él preocupado “por mi identidad”…. ¡di tú! ¡Qué cosas! con la cantidad de caretas que hay en ese Miami. Donde quiera: en un Walmart, en un Family Dollar, en un canal de televisión.

En fín, regresé a Cuba y apenas se abrió la puerta del avión, me entró a mi celular un mensaje que decía:

“Siro ven, te necesito. Me quieren joder. Tu ovejita.”

Y firmado: Hayla María Mompié.

Así que, luego de ser despojado muy justicieramente de todo el exceso de equipaje por los queridos compañeros de la Aduana General de la República, enfilé por todo Boyeros, luego 26, hice una izquierda en 23, subí luego a 25 y ahí, justo antes de llegar al Puente de Almendares, ya oía sus gritos desde la calle.

Carlitos Varela, quien vive cerquita, me hacía señas desde su balcón como si quisiera saltar de él. Vaya, que eran unos gritos bien cubanos.

Dejé a Carlitos, subí, toqué en el apartamento de Hayla; me abrió la puerta y me hizo señas para que pasara.

Debo ser sincero… ¡jamás la había visto tan molesta!

<< ¡Pero qué cosa más grande tú!>>, decía por teléfono.

<<Pero… ¿quién es esa mujer? ¿De Candelaria? ¿Pinareña? Pero Edith…sí, sí, ya está aquí (me hizo una mueca y me tiro un semibeso) tú sabes que él es lo máximo. Sí, yo sé que él fue quien te salvó cuando lo de David Calzado. Ay Edith…. ¡estoy tan arrebatada!>>

Así estuvo Hayla conversando como cinco minutos más en los cuales, por supuesto, como una auténtica cubanaza, no faltó su(s) mala(s) palabra(s). Finalmente se me sentó al lado, me abrazó y me dijo:

“¡Siro, ayúdame! ¡Tú eres mi única esperanza!” Sigue leyendo

Plácido Domingo: “Siro, tuve que cancelar mi concierto en la Habana; querían que viajara con Cubana de Aviación”

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Nunca imaginé que la entrevista que le realicé a Isabel Pantoja en las escasas horas que la Doña estuvo en Cuba, me abriría tantas puertas.

¿Quién iba a pensar que una entrevista apurada, casi que “por los moños” (literalmente) me iba a propiciar un viaje a Madrid?

A la capital española llegué invitado por el Instituto Cubano de la Música como parte de una comitiva cultural que supuestamente acompañaría al tenor Plácido Domingo en su viaje a Cuba. Y digo “supuestamente acompañaría” porque este acaba de hacer público la cancelación de su viaje.

Y a pesar de que no tenía entre planes entrevistarlo – ya que no viajaba representando a mi agencia de prensa, DDR, y me “recomendaron” no entrevistar a nadie – una foto mía, enviada por Isabel Pantoja a Plácido, y mi nombre, permitieron que este humilde entrevistador cubano, sostuviera un diálogo Franc… quiero decir, sincero y ameno, con quien es el último de los grandes tenores.

La recepcionista me avisó que “tenía una visita MUY IMPORTANTE en el Lobby del Hotel, y yo, lo confieso, esperaba a Lionel Messi, Cristiano Ronaldo,… a to reventar, Iker Casillas, pero de pronto, encontrarme con Plácido Domingo…. sencillamente es algo que no puedes describir con simples palabras. Sigue leyendo

Boncó Quiñongo: “Siro, voté por Trump y ojalá no me de un trumpazo”

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Boncó Quiñongo venía subiendo por el Turnpike luego de salir del colegio electoral en el Doral, cuando mi jefe me despertó de la modorra de escribir para DDR (estaba terminando un artículo sobre la correlación entre las lecturas de La Pupila Insomne y el alto índice de suicidios en el municipio de la Lisa), y me dijo que el ex humorista cubano, estaba haciendo un Facebook Life.

<<Pero, jefe – le espeté – ¿qué nos importa a nosotros Boncó, si ese hombre ya espantó la mula, y ya ni chistes hace? Ahora está en TNT; digo, TN3>>

Entonces mi jefe me dijo que me callara y prestara atención al vídeo. Cuando este terminó mi jefe me preguntó:

“Siro, tú que lo conoces… ¿entendiste algo? ¿El cambio? ¡Ya él no va a cambiar más! Si ya se fue pa la Yuma… ¿a qué aspira? ¿O es que va a trabajar cobrando peaje en el puente de Manolín?

<<¡Tal vez quiera trabajar en Wells Fargo!>>, contesté yo.

¡Arranca pa´ allá que tú lo conoces! ¡Entrevístalo! ¡Hay que ver cómo ha evolucionado su pensamiento!”

<<Jefe, yo creo que eso es una jodedera. Usted sabe cómo son las redes sociales>>, argumenté.

De nada me sirvió protestar. Ocho horas después estaba yo en la puerta de AméricaTV, pensando en mi amigo Uberto Mario, en Manolito Iglesias, ambos ya fallecidos – de trabajar ahí – , cuando entró Maria Laria, y luego Sevcec; luego entró Yaima, una que trabaja en economía. Después, a los diez minutos entró Zajaris, y Coll el marido de Lisandra, y Eylen, y Carlucho con Iván Camejo, y el Pible, Carlos Otero, Fructuoso, Eunice hablando peste de los Castros… hasta Nelson Rubio llegó temprano, y lo escuché quejándose con no sé quién de que “un venezolano no le pagó”… en fin, venían todos, pero Boncó Quiñongo no aparecía.

De pronto… una sombra, que luego se convirtió en una certeza ¡Era Boncó! ¡Qué contento me puse!

Venía corriendo, asustado, y cuando me vio me haló por un brazo y me dijo: “Siro, ¡protégeme!” Sigue leyendo

Siro Cuartel Relouded

Albelo… ¡ese mismo!

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images_006Abro el face y  me reencuentro conmigo mismo un año y medio atrás. Fernando Ravsberg saca del congelador cierto artículo que escribí a mediados de 2015 y la llovizna de comentarios comienza a caer, un socio me pide el enlace y lo comparte, otro se siente aludido y protesta y de repente el protagonista de la historia resurge en la red.

   “Contra, compadre, qué bueno que te encuentro” –me espeta Siro Cuartel a boca de jarro-. Y acto seguido la conversación toma un giro de entrevista, porque yo quiero saber y él quiere decir.

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Iroel Sánchez: “El problema no era Abel Prieto, el problema era el serrucho.”

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Aunque DDR es un agencia independiente, los cuatro gatos que en ella trabajamos recibimos orientaciones.

En más de una ocasión les he hablado de mi jefe. Hoy reafirmo lo que siempre he dicho: que es un tipo entoletao; pero claro, si no cumples con lo que él te encomienda, te pasa la cuchilla.

En honor a la verdad, debo ser sincero: “la cuchilla de mi jefe” es una cuchilla suave… digamos que “poco afilada”. No es de esas otras que saltan a la yugular, no, esta es una cuchilla que apela a lo mejor del ser humano, a lo que en una ocasión nuestro querido e invicto Comandante en Jefe llamó “proceso de rectificación de errores”.

Por eso, cuando llegué el miércoles de regreso a la oficina, con la entrevista de Iroel pero sin respuesta sobre los tractores Oggún, mi jefe se molestó un poquito y me mandó de vuelta, esta semana, a entrevistarlo nuevamente.

Así que, tal como si fuera un recién graduado, volví a casa de “El Iro” con la esperanza que esta vez no formara muchos remilgos. ¡Qué equivocado estaba! Y otra vez se negaba a abrir la puerta. Sigue leyendo

Iroel Sánchez: “Siro, ¡qué pesadilla! ¡Cómo tenía LIKES y no podía verlos.”

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Mientras muchos en el mundo entero andan preocupados por las Elecciones presidenciales en los Estados Unidos, en días pasados ocurrió una hecatombe en la Habana.

Yo estaba ajeno a todo, practicando yoga y mis clases de magia, cuando de pronto me enteré que a mi amigo Iroel Sánchez le habían tumbado su perfil de Facebook. ¡Me entró un dolor en el pecho de esos que me dan a mi! Qué bien sabe él como a mí me gusta escribirle por el chat a cada rato.

Porque claro, bien que reza el refrán: “todos los pájaros comen arroz…” y como yo desde hace un tiempo para acá me había tomado un asueto en la escritura – ya veo que no vale la pena -, y estaba ejercitando mis habilidades cibernéticas, intuí, con esa audacia que tengo, que mi nombre ahora se convertiría no en lo que siempre ha sido, sino en algo parecido a un Marcos Pérez.

¡Qué manera de haber fango!¡Qué chapoleteo! ¡Qué chisporreteo! ¡Menos mal que tenemos periódico!

Pero claro, hay gente que se inventa historias, que no da pie con bola, y como no tienen mucha materia gris, inventan – por ejemplo – que los periodistas que fueron a Guantánamo, fueron a hacer Zafari (la Z es intencional), o que son asalariados del imperio, o mercenarios, o apátridas. Qué todos los que disienten en algo, son contrarrevolucionarios, que todos se venden, … en fin, ¡hablan tanta…, que mienten!

¿Qué pasó con lo de Paypal? Andaban buscándole la 5ta pata a una mesa, que era un trípode. ¡Qué mentes más fértiles por Dios! Y yo me pregunto: ¿es esto lo que nos espera? ¿es esto lo que queremos? ¿para esto es que muchos se jodieron? ¡Joder! ¡Qué porvenir tan jodido! Y gris..

Y yo, lo repito, estaba ajeno a todo, y de pronto pum…

¡Pero hay que ser bruto para creerse eso de “La Máquina tumbadora de perfiles” Eso solo se le puede ocurrir a alguien que no sepa ni pitoche de lo que habla. ¡Y el pataleo que han formado! ¡Con lo fácil que resulta resolver eso! Pero es que hay poca masa.

Yo me pregunto, ¿por qué no protestaron con igual vehemencia por las escuálidas notas que en el Granma, y en el Juventud, le dedicaron a un actor como Reynaldo Miravalles que durante más de 40 años solo vivió para darle gloria a la cultura y al pueblo cubanos? ¿Contra eso no protestan? ¡Qué suerte tengo de trabajar en DDR!

En fin, como yo nunca me escondo, ni esquivo contestarle a Silvio Rodríguez, ni me voy por una puerta lateral si de frente viene fulano, o no voy a tal lugar porque ahí está seguro mengano, ni utilizo tribunas de papel cuando puedo decir las cosas de frente, ¿qué hice? ¡Entrevistar una vez más a mi amigo Iroel Sánchez!

El pobre, apenas le dije que iría a visitarlo se me confesó desanimado.

Yo sé qué es duro, perder foticos, recuerdos, pero digo yo: ¿qué tuve que ver yo con todo eso? ¡Nada! Si hubiese sido, lo digo, sin miedo, ¡de frente y ya!, pero no… y mi jefe me lo ordenó:

“Siro, tienes que aclarar eso”

Entonces me llegué, una vez más a casa de Iroel Sánchez. Y… ¿saben qué? ¡no me quería abrir! Sigue leyendo

Iroel Sánchez: “Siro, yo creo que Silvio le ha ponchado un ojo a la Pupila”

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Esta entrevista tuvo lugar en dos días, y aunque me da mucha vergüenza decirlo, debo ser sincero: no grabé correctamente la primera vez.

Es que había un trío amenizando en las cercanías, y luego, cuando fui a transcribir, no pude entender una palabra de lo que mi entrevistado decía. No, no pude entenderlo.

Pero eso sí: fue una velada inolvidable. El trío, cuyo nombre no recuerdo, cantó para mi sorpresa el “Chan Chán”, “Ché Guevara”, “Son de la Loma” y “Cuidaíto compay Gallo”. Es que uno hoy en día solo escucha al Chacal, a Jacob Forever y a Yomil y el Dany.

¡Y es una pena! En esa entrevista Iroel Sánchez estaba tan alegre, enardecido, jubiloso…

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Iroel Sánchez, contento el otro día porque salió en la Mesa Redonda

<<Siro, ¿viste qué lindo me veía en La Mesa Redonda? ¿quedé “cuqui”, verdad?>> fueron las primeras palabras que me dijo El Iro hace dos días, aún cojeando un poco, pero con esa sonrisa tan amplia y esos ojos que se le achinan cuando ríe…

Hoy, cuando lo vi, estaba mustio, agrio, taciturno, cabizbajo… Debo confesarlo: extrañé su sonrisa, y pensé que estaba así por el huracán, o porque era principio de mes y aún no le habían pagado. Y le hablé de su sonrisa, y de sus ojos chinos…

<<Siro, ¡qué malo eres, compadre! y siempre vienes en malos momentos, y con la palabra equivocada. Chinos ni chinos… ¿no ves que tengo un chino atrás? ¿no viste la china que me tiró Silvio? ¡Le ha ponchado un ojo a la Pupila, Silvio! ¡Él va a saber quién es el Cara Pálida! >>

Y estalló en oprobios y en llantos. Sigue leyendo

Guillermo “Coco” Fariñas: “Me engañaron como a un niño chiquito”

Siro Cuartel y el Coco Fariñas en La Guarida

 

La cita fue en el restaurante La Guarida, porque así lo decidió él. Yo le argumenté que era un poco caro, que mi salario de periodista de DDR no me alcanzaba para esas exquisiteces, pero él insistió en tres cosas: una, que él pagaría; dos, que el ruido de la reparación en el techo sería ideal para que los micrófonos de la Seguridad del Estado no grabasen nuestra conversación; y tres, que tenía un hambre atroz y que iba a romper la ayuna “de verdad”.

<<La romperé de verdad, cómo los dioses mandan; no con el pan con tomate ese que me dieron.>>

Más tarde, cuando nos encontramos en la puerta de Concordia 418, se me confesó:

“Siro, tengo un hambre que no me la brinca un chivo”. Entonces entramos.

Apenas vi el letrero de Fidel en la pared, temblé de emoción. Y se lo dije al Coco, y él, psicólogo de profesión me dijo: “Siro, eso es hambre.

Yo le comenté que debajo del letrero ese se había retratado Klhoe Kardashian, y el Coco ripostó con una frase lapidaria: “Qué tipa más comemierda

Entonces subimos. Sigue leyendo